-Qué haces, renacuajo.
-Estoy jugando a las dominaditas. Chuta, se me cayó. ¡Espere, tío, no se vaya! ¡Mire esta dominadita!
-A ver...
-Chuta, de nuevo no me salió. ¡Espere, no se vaya! Ya me va salir.
-Ya, última vez.
-Chuta, no cuedo hacerla bien. ¡Justo ahora que yo quería que usté me viera haciendo las dominaditas! ¡Recién hice tres dominaditas!
-¿Qué es una dominadita?
-Es hacer con la pelota en el aire sin que se caiga al suelo, hacer con la zapatilla. Mire, así.
-Bueno, hiciste dos por lo menos.
-¡Recién hice casi cinco!
-¿No dijiste tres?
-Pero justo iba hacer cinco y se me cayó cuando iba hacer cuatro en vez que puro alcancé hacer tres.
-Es que tú tienes las cañuelas tan flacas. Además, consuélate pensando que los chilenos nunca hemos sido muy buenos para la pelota.
-¿Pero y El Matador, tío? Además que Pinilla mete hartos goles y Pizarro salió en la tele que está triunfando en Italia, lo dijo el tío Pedro Calcuro. ¿No ve que somos buenos?
-¿Sabes con quién nos toca jugar este domingo por las eliminatorias, gaznápiro de poca monta?
-Parece que no me acuerdo, querido tío. Déme un trencito.
-Jugamos con Brasil, ¡en Brasil!
-¿Se nos viene Brasil? Chuta, ojalá que ganemos aunque sea uno por cero a los 45 minutos. ¡Cornel para Chile. Lo va tirar Coca Mendoza, entra El Matador y le pega de guata y gooooool de Chile! Quero ser relatador de partidos, tío.
-¿Dices ojalá que ganemos? La selección lleva un saco para traerse todos los goles que le van a meter.
-Pero el arquiero de Chile es bueno, tío, pero parece que está un poco viejito, está como usté de viejito pero en vez que usté tiene canas y el Tapia parece que se las tiñe, tío, porque tiene el pelo negrito.
-¿Cómo que "el Tapia"? Más respeto con nuestro goalkeeper.
-¿Qué es un golkíper, tío? ¿Un impermaeble?
-Un impermeable es un impermeable. Un goalkeeper es un portero. Un arquero.
-Quero ir a Brasil a ver a Chile.
-¡Jamás te llevaría! Te has sacado puros cuatros.
-¡Mentira! El otro día me saqué un cuatro coma dos en con presión de lestura. Tuve que leer un cuento y lo comprendí. Eso dijo ni tía y me felicitó. Dijo que había entendido un cuatro coma dos del cuento.
-Ay, dios, ¡este títere tiene aserrín en la cabeza!
-¿Y lo van a dar por la televisión el partido de Chile, querido tío señor Lamordes?
-Sí, el domingo.
-¿Lo cuedo ver con usté? Quero ver a los negritos. Ojalá que no juegue Pelé, porque Pelé se la lleva de cabecita y nadien lo cuede parar. ¿Se acuerda esa película que me mostró cuando Pelé se la lleva de cabecita?
-Pelé tiene como 60 años, mequetrefe.
-¿Hasta los cuántos años se cuede jugar en la selesión de fútbol, tío?
-Como hasta los 34.
-Chuta, entonces usté ya no cuede.
-Yo antes jugaba de centrodelantero. Pero llegó Zamorano y me quitó el puesto.
-¿Verdá?
-Sí. ¿No te había contado?
-Voy a decirle a ni tía del colegio que usté era de la selesión. Cada día estoy más orgulloso de usté, querido tío. ¿Tiene una foto de usté en la selesión para llevar al colegio?
-Ahora no ando trayendo, pero mañana sin falta te traigo una.
-Ya. Gracia.
Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.
Wednesday, August 31, 2005
Monday, August 29, 2005
¡Escapada en el Mapocho!
-¿Señor Lamordes?
-¿Sí?
-Un niño de vestido celeste y orejas largas pregunta por usted en la recepción. Dice que es su sobrino.
-¿Será ElMonito?
-Momento... dice que sí. Está súper mojado.
-Ah, dígale que pase.
(Un minuto después)
-¿Dónde andabas, gaznápiro de poca monta?
-¡Me llevó el río Mapocho y usté ni se dio cuenta! ¡Menos mal que me salvé por poco!
-¡Pero qué te pasó! ¿Dónde andabas?
-El otro día que usté no vino a trabajar al diraio estaba lloviendo tan fuerte que entró el agua y se llevó el clóse y se lo llevó al río Mapocho, y yo iba adentro del clóse y de repente me empezó a entrar agua y tirité.
-¡Diablos! ¡Mi closet, mis cosas! ¿Se perdieron?
-No sé.
-Allí guardo apuntes importantes. ¿Se perdieron?
-No sé tío, pero parece que unos caradineros lo sacaron y lo tienen en la comisería número nosecuánto.
-Bueno, debo ir a buscarlo. Pero tú... ¿te ahogaste?
-¡Te ahogaste! ¿Mestá sacando pica, tío? ¿No ve que no estoy ahogado, en vez que ESTOY NO AHOGADO?
-No subas la voz. Y cuéntame.
-Usté se creopupa de saber más la noticia del clóse que de verme vivo.
-Si estás vivo, entonces lógicamente debo preocuparme de mis apuntes. Pero dime cómo te salvaste.
-Usté tiene sangre fría, querido tío, en vez que yo tan bien tengo sangre fría pero la tengo fría porque tengo frío, no porque tenga sangre fría, ¡porque no tengo sangre fría, para que sepa!
-Ya. Déjate de tirarte al suelo y cuéntame.
-Que estaba el clóse flotando en el río y apenas cude sacar la cabeza y cuando miré el río tirité.
-Qué mas.
-¡El agua estaba como chocolate y sonaba fuerte porque abajo en el fondo del río parece que habían truenos y relámpagos!
-Esas son las piedras que arrastra el río. Pero sigue.
-Cuando vi que estaba en el medio del río me dio susto y tirité. Descués tragué agua y parecía chocolate de caca, tío. ¡Es verdá, no es mentira!
-Entonces voy a tener que vacunarte contra el tifus.
-¡No me ponga una indección, porque las indecciones duelen! Tragué poquita agua y descués la escupí, así que no estoy contagiado de tifu, tío. ¿Qué es tifu?
-Sigue, títere de poca monta, ¡sigue hablando!
-Que descués que tragué un poquito de agua y la escupí unos señores que estaban arriba de un cuente me vieron y empezaron a llamar por cerulán a los bomberos. Entonces en el otro cuente estaban los bomberos y me tiraron una cuerda ¡y casi la tomé la cuerda, tío! ¡Era refalosa!
-Sigue, sigue.
-Descués había otro cuente y un caradinero colgando de una cuerda me agarró justo cuando iba pasando por debajo del cuente y me salvó justo, justo, porque parece que descués en el otro cuente habían tiburones.
-Qué aventura.
-Descués me preguntaron donde vivía y yo dije que vivía en el clóse de ni tío y me preguntaron cómo se llamaba usté y yo dije "ni tío se llama querido tío señor Lamordes, su majestad perfesto", como usté me enseñó que dijera cuando me preguntaran. Entonces querían venir a dejarme al diraio pero yo dije que me dejaran en la cuerta no más porque usté era muy enojón y los podía retar.
-Oye... ¿pidieron más datos míos?
-No, pero dijeron que era muy sospechoso que un niño viviera en un clóse y que descués querían venir a conversar con usté.
-¡Pero si tú no eres un niño! Apenas eres un títere.
-Pero no se creopupe, querido tío, porque yo dije que usté no era malo porque era bueno y me compraba trencitos y sobres de Brujas.
-Mmm... ojalá sea así, porque si vienen te tendré que negar.
-¡Me va negar!
-Es que tú sabes... capaz que con eso de las leyes de maltrato infantil que hay ahora piensen mal. Y yo, que soy tan bueno contigo.
-No se creopupe querido tío, porque yo nunca voy a hablar mal de usté porque usté es bueno y me compra chocolates sin gusto a caca. Déme un trencito.
-Toma y calla.
-¡Gracia!
-¿Sí?
-Un niño de vestido celeste y orejas largas pregunta por usted en la recepción. Dice que es su sobrino.
-¿Será ElMonito?
-Momento... dice que sí. Está súper mojado.
-Ah, dígale que pase.
(Un minuto después)
-¿Dónde andabas, gaznápiro de poca monta?
-¡Me llevó el río Mapocho y usté ni se dio cuenta! ¡Menos mal que me salvé por poco!
-¡Pero qué te pasó! ¿Dónde andabas?
-El otro día que usté no vino a trabajar al diraio estaba lloviendo tan fuerte que entró el agua y se llevó el clóse y se lo llevó al río Mapocho, y yo iba adentro del clóse y de repente me empezó a entrar agua y tirité.
-¡Diablos! ¡Mi closet, mis cosas! ¿Se perdieron?
-No sé.
-Allí guardo apuntes importantes. ¿Se perdieron?
-No sé tío, pero parece que unos caradineros lo sacaron y lo tienen en la comisería número nosecuánto.
-Bueno, debo ir a buscarlo. Pero tú... ¿te ahogaste?
-¡Te ahogaste! ¿Mestá sacando pica, tío? ¿No ve que no estoy ahogado, en vez que ESTOY NO AHOGADO?
-No subas la voz. Y cuéntame.
-Usté se creopupa de saber más la noticia del clóse que de verme vivo.
-Si estás vivo, entonces lógicamente debo preocuparme de mis apuntes. Pero dime cómo te salvaste.
-Usté tiene sangre fría, querido tío, en vez que yo tan bien tengo sangre fría pero la tengo fría porque tengo frío, no porque tenga sangre fría, ¡porque no tengo sangre fría, para que sepa!
-Ya. Déjate de tirarte al suelo y cuéntame.
-Que estaba el clóse flotando en el río y apenas cude sacar la cabeza y cuando miré el río tirité.
-Qué mas.
-¡El agua estaba como chocolate y sonaba fuerte porque abajo en el fondo del río parece que habían truenos y relámpagos!
-Esas son las piedras que arrastra el río. Pero sigue.
-Cuando vi que estaba en el medio del río me dio susto y tirité. Descués tragué agua y parecía chocolate de caca, tío. ¡Es verdá, no es mentira!
-Entonces voy a tener que vacunarte contra el tifus.
-¡No me ponga una indección, porque las indecciones duelen! Tragué poquita agua y descués la escupí, así que no estoy contagiado de tifu, tío. ¿Qué es tifu?
-Sigue, títere de poca monta, ¡sigue hablando!
-Que descués que tragué un poquito de agua y la escupí unos señores que estaban arriba de un cuente me vieron y empezaron a llamar por cerulán a los bomberos. Entonces en el otro cuente estaban los bomberos y me tiraron una cuerda ¡y casi la tomé la cuerda, tío! ¡Era refalosa!
-Sigue, sigue.
-Descués había otro cuente y un caradinero colgando de una cuerda me agarró justo cuando iba pasando por debajo del cuente y me salvó justo, justo, porque parece que descués en el otro cuente habían tiburones.
-Qué aventura.
-Descués me preguntaron donde vivía y yo dije que vivía en el clóse de ni tío y me preguntaron cómo se llamaba usté y yo dije "ni tío se llama querido tío señor Lamordes, su majestad perfesto", como usté me enseñó que dijera cuando me preguntaran. Entonces querían venir a dejarme al diraio pero yo dije que me dejaran en la cuerta no más porque usté era muy enojón y los podía retar.
-Oye... ¿pidieron más datos míos?
-No, pero dijeron que era muy sospechoso que un niño viviera en un clóse y que descués querían venir a conversar con usté.
-¡Pero si tú no eres un niño! Apenas eres un títere.
-Pero no se creopupe, querido tío, porque yo dije que usté no era malo porque era bueno y me compraba trencitos y sobres de Brujas.
-Mmm... ojalá sea así, porque si vienen te tendré que negar.
-¡Me va negar!
-Es que tú sabes... capaz que con eso de las leyes de maltrato infantil que hay ahora piensen mal. Y yo, que soy tan bueno contigo.
-No se creopupe querido tío, porque yo nunca voy a hablar mal de usté porque usté es bueno y me compra chocolates sin gusto a caca. Déme un trencito.
-Toma y calla.
-¡Gracia!
Wednesday, August 24, 2005
ElMonito cuenta hoyos
Curiosa forma de comenzar este relato: un títere agachado en el suelo y un tío que lo mira con extrañeza desde la oficina. El títere adivinarán quién es y el tío, idem. Por si tienen dudas, se trata de nuestro amigo ElMonito y su "querido tío señor Lamordes". Éste último se levanta a estirar las piernas, ya que no consigue la frase exacta que su crónica necesita.
-¿Qué haces, renacuajo?
-Shhh... cuarenta y nueve... cuarenta y diez... cuarenta y diez uno...
-Tonto, llegaste al cincuenta y ni te diste cuenta. Bah, me salió verso.
-A mí en veces me sale un verso, tío, y eso que no digo ni pío.
-Ese es un mal verso, yo prefiero el del reverso.
-Tío, ¿no ve que estaba contando y se me le olvidó en qué número de contar iba? Ahora voy a tener que empezar de nuevo por su culpa.
-¿Qué estás contando, gaznápiro de poca monta?
-Estoy ayudando a los señores de la autoridás a contar los hoyos que hay en nuestra capital.
-Ah, muy bien, sigue contando entonces. Pero veo que no llegarás muy lejos. Esos que cuentas no valen.
-¡Por qué!
-¿No ves que estás contando los hoyos del patio?
-¿Y cuáles son los que valen, querido tío señor Lamordes?
-Los de las calles. Esos que hacen tira las ruedas de los autos.
-¿Y los de las deredas tan bien cueden valer?
-También, pero esos a nadie importan.
-Ya. Entonces ¿cuedo salir a la calle a contar hoyos?
-¿Estás más loco? Déjale esa labor a los que saben.
-Yo nunca he visto a un señor contando hoyos, tío. ¿Me cuede mostrar cuando haiga un señor que esté contando un hoyo?
-Se dice haya, no "haiga". Seguro que ese señor al que te refieres tendrá cara de leso, porque hay que ser bien buenas peras para trabajar contando hoyos.
-¿Pero y si lo mandaron? Entonces no sería culpa de él.
-Ah, claro. Es lo más probable. Acá mandan a hacer cada cosa.
-¿Es verdá que mandaron a espionar al tío Piñera de nuevo, tío?
-Ahí tienes otro ejemplo.
-¿Es malo comprar fundos en Chiloé, tío?
-Si los venden, no le veo lo malo. Lo malo, creo yo, es que haya periodistas y policías que juegen al espionaje. Y tambien que haya gente que tenga tanta plata y otros que no tengan nada.
-Yo quero tener plata para comprar una caja de sobres. ¡En Salo venden cajas de 25 sobres, tío! ¿Usté tiene harta plata o poca? Parece que poca, porque siempre me trae como dos sobres. Pero no importa, porque usté no es malo porque usté parece que es bueno por lo menos porque me trae sobres, en vez que a algunos niños del colegio ¡nunca les traen sobres y tienen que jugar a las láminas en el recreo!, pero son láminas arrugadas.
-Ya te fuiste por la tangente. Dejemos la conversación hasta aquí porque se me ocurrió una idea y voy a terminar mi crónica. Sigue contando hoyos, pero no vayas a salir a la calle.
-Ya. Entonces voy a contar hoyos que sirvan para jugar a las bolitas.
-¿Qué haces, renacuajo?
-Shhh... cuarenta y nueve... cuarenta y diez... cuarenta y diez uno...
-Tonto, llegaste al cincuenta y ni te diste cuenta. Bah, me salió verso.
-A mí en veces me sale un verso, tío, y eso que no digo ni pío.
-Ese es un mal verso, yo prefiero el del reverso.
-Tío, ¿no ve que estaba contando y se me le olvidó en qué número de contar iba? Ahora voy a tener que empezar de nuevo por su culpa.
-¿Qué estás contando, gaznápiro de poca monta?
-Estoy ayudando a los señores de la autoridás a contar los hoyos que hay en nuestra capital.
-Ah, muy bien, sigue contando entonces. Pero veo que no llegarás muy lejos. Esos que cuentas no valen.
-¡Por qué!
-¿No ves que estás contando los hoyos del patio?
-¿Y cuáles son los que valen, querido tío señor Lamordes?
-Los de las calles. Esos que hacen tira las ruedas de los autos.
-¿Y los de las deredas tan bien cueden valer?
-También, pero esos a nadie importan.
-Ya. Entonces ¿cuedo salir a la calle a contar hoyos?
-¿Estás más loco? Déjale esa labor a los que saben.
-Yo nunca he visto a un señor contando hoyos, tío. ¿Me cuede mostrar cuando haiga un señor que esté contando un hoyo?
-Se dice haya, no "haiga". Seguro que ese señor al que te refieres tendrá cara de leso, porque hay que ser bien buenas peras para trabajar contando hoyos.
-¿Pero y si lo mandaron? Entonces no sería culpa de él.
-Ah, claro. Es lo más probable. Acá mandan a hacer cada cosa.
-¿Es verdá que mandaron a espionar al tío Piñera de nuevo, tío?
-Ahí tienes otro ejemplo.
-¿Es malo comprar fundos en Chiloé, tío?
-Si los venden, no le veo lo malo. Lo malo, creo yo, es que haya periodistas y policías que juegen al espionaje. Y tambien que haya gente que tenga tanta plata y otros que no tengan nada.
-Yo quero tener plata para comprar una caja de sobres. ¡En Salo venden cajas de 25 sobres, tío! ¿Usté tiene harta plata o poca? Parece que poca, porque siempre me trae como dos sobres. Pero no importa, porque usté no es malo porque usté parece que es bueno por lo menos porque me trae sobres, en vez que a algunos niños del colegio ¡nunca les traen sobres y tienen que jugar a las láminas en el recreo!, pero son láminas arrugadas.
-Ya te fuiste por la tangente. Dejemos la conversación hasta aquí porque se me ocurrió una idea y voy a terminar mi crónica. Sigue contando hoyos, pero no vayas a salir a la calle.
-Ya. Entonces voy a contar hoyos que sirvan para jugar a las bolitas.
Thursday, August 18, 2005
ElMonito quiere votar
-¿Qué hay que hacer para votar, querido tío?
-Inscribirse en los registros electorales.
-Me quero incribir. ¿Me cuede incribir mañana?
-¿Por qué nos vas ahora mismo?
-Es que ahora tengo que tomar la papa.
-Ya es hora de que tomes en taza, títere malagestado.
-Es que me gusta tomar en papa porque es rica y se quema la carganta cuando uno se toma la leche y lo que más me gusta es cuando suena cuando estoy tomando y como que salen unas bulbujas y es agradable. Es verdá, no es mentira.
-Tómatela entonces, que ya se enfría.
-Bueno... glú glú glú... tío... ¿me cuede llevar mañana para incribirme?
-Ya, tempranito te voy a llevar, ¡ignorante!
-Glú glú glú... ¡por qué!
-¿No sabías que debes tener 18 años cumplidos para votar?
-Glú glú glú... ah... glú glú... chuta... glú glú... ya terminé... qué rica.... ¡oinc!
-Oye, cuida tus modos.
-Me salió un chanchito.
-¿Y se puede saber por quién querías votar?
-Yo quería votar por Luis Dimas.
-¡Imbécil! Eso es la Granja Vip.
-¡No tío! ¡Es Rojo Vip! ¿Ve que usté tan poco sabe? Lo pillé.
-Bueno, es lo mismo una cosa que otra. ¿Y por qué quieres votar por Luis Dimas?
-Porque me cae bien porque es gordito y se esfuerza y casi no le sale la voz, en vez que tan bien me gusta Florcita Motuda porque es divertido y en vez que tan bien me gusta Pitel Rock porque toca la corneta y en vez que tan bien me gusta el guatoncito Piñera porque tiene balba pero parece que se refrió porque no cuede cantar. Tío...
-Qué.
-¿Por qué hay puros hombres conculsando?
-No sé. Pregúntale al canal. Ahora dime la verdad. ¿Por qué candidato a Presidente votarías tú?
-¿Cuáles son? ¿Longueria con Michelle Bachelet?
-No sabes nada. Y yo menos. Tengo dudas.
-Esplíqueme las dudas que tiene tío, a ver si lo cuedo ayudar.
-Otro día. Ahora ve a votar por tus cantantes decadentes.
-¿Pero no tengo que tener 18 años cumplidos?
-No, para eso no. Para votar en Rojo Vip necesitas tener plata para botar por el teléfono para que los canales se hagan más ricos.
-Ah, entonces présteme para votar. ¿Cómo cuánto vale votar, tío?
-¿Votar para botar? Olvídate y ponte a hacer tus tareas, que volviste a sacarte un cuatro en matemáticas. ¡Qué va a ser de ti cuando grande, por Dios!
-No se enoje, tío. Voy altiro a sacar el cuaderno para hacer los ejercicios. ¿Y si los hago bien descués me va comprar un trencito?
-Hummm... veremos.
-Inscribirse en los registros electorales.
-Me quero incribir. ¿Me cuede incribir mañana?
-¿Por qué nos vas ahora mismo?
-Es que ahora tengo que tomar la papa.
-Ya es hora de que tomes en taza, títere malagestado.
-Es que me gusta tomar en papa porque es rica y se quema la carganta cuando uno se toma la leche y lo que más me gusta es cuando suena cuando estoy tomando y como que salen unas bulbujas y es agradable. Es verdá, no es mentira.
-Tómatela entonces, que ya se enfría.
-Bueno... glú glú glú... tío... ¿me cuede llevar mañana para incribirme?
-Ya, tempranito te voy a llevar, ¡ignorante!
-Glú glú glú... ¡por qué!
-¿No sabías que debes tener 18 años cumplidos para votar?
-Glú glú glú... ah... glú glú... chuta... glú glú... ya terminé... qué rica.... ¡oinc!
-Oye, cuida tus modos.
-Me salió un chanchito.
-¿Y se puede saber por quién querías votar?
-Yo quería votar por Luis Dimas.
-¡Imbécil! Eso es la Granja Vip.
-¡No tío! ¡Es Rojo Vip! ¿Ve que usté tan poco sabe? Lo pillé.
-Bueno, es lo mismo una cosa que otra. ¿Y por qué quieres votar por Luis Dimas?
-Porque me cae bien porque es gordito y se esfuerza y casi no le sale la voz, en vez que tan bien me gusta Florcita Motuda porque es divertido y en vez que tan bien me gusta Pitel Rock porque toca la corneta y en vez que tan bien me gusta el guatoncito Piñera porque tiene balba pero parece que se refrió porque no cuede cantar. Tío...
-Qué.
-¿Por qué hay puros hombres conculsando?
-No sé. Pregúntale al canal. Ahora dime la verdad. ¿Por qué candidato a Presidente votarías tú?
-¿Cuáles son? ¿Longueria con Michelle Bachelet?
-No sabes nada. Y yo menos. Tengo dudas.
-Esplíqueme las dudas que tiene tío, a ver si lo cuedo ayudar.
-Otro día. Ahora ve a votar por tus cantantes decadentes.
-¿Pero no tengo que tener 18 años cumplidos?
-No, para eso no. Para votar en Rojo Vip necesitas tener plata para botar por el teléfono para que los canales se hagan más ricos.
-Ah, entonces présteme para votar. ¿Cómo cuánto vale votar, tío?
-¿Votar para botar? Olvídate y ponte a hacer tus tareas, que volviste a sacarte un cuatro en matemáticas. ¡Qué va a ser de ti cuando grande, por Dios!
-No se enoje, tío. Voy altiro a sacar el cuaderno para hacer los ejercicios. ¿Y si los hago bien descués me va comprar un trencito?
-Hummm... veremos.
Wednesday, August 10, 2005
¡Tío, están dando un extra en la tele!
-¡Tío, tío, apúrese, questán dando un extra en las noticias! Parece que se están llevando presa a una señora guatona. ¡Apúrese para que la venga ver!
-Ya estás delirando, gaznápiro.
-No tío, si no estoy derilando porque ya derilé en la noche, ¿no se acuerda cuando estaba viendos los puntitos y casi se me clavaron en los ojos? Chuta. Oiga tío, ¿uno puede derilar dos veces seguidas?
-A ver, títere de poca monta. Hummm, tienes toda la razón. Se llevan presa a la Señora Lucía.
-¿Esa es la que tiene un hermano que lo mandaron a la carcen por ladrón y estafador?
-¡Pero qué sandeces estás diciendo, mequetrefe! Cuida tus palabras, que si alguien las lee te puede mandar preso a ti.
-¡Pero si lo dieron en la tele al señor cuando se lo llevaron preso!
-¿De quién hablas?
-De ese señor canoso que es pariente del Presidente Ricardo Lagos.
-Te estás confundiendo. Ésta que ves es la Señora Lucía, no la Señora Luisa.
-¿Esta señora guatona no es la marida del Presidente que se enoja?
-No, del otro enojón, de Pinochet.
-¿Del gerenal Pinochet, tío?
-Sí.
-¿Por qué los Presidentes son enojones, tío?
-A los chilenos les gusta que sean así.
-¿Y por eso el tío Lavín no va ser Presidente nunca jamás?
-Quizás, tal vez hayas hecho una sabia reflexión sin darte cuenta.
-Esta señora gordita es más viejita que la Señora Lucía.
-Luisa.
-¿Por qué se la están llevando presa y la están internando en el manicomio, querido tío?
-Eso que ves no es el manicomio. Es el Hospital Militar.
-¿El Hospital Militar es una carcen, tío? ¿No es un hospital?
-Puede ser las dos cosas. Ahí estuvo también el general Contreras, ¿no te acuerdas?
-Ehhh.... no. Chuta. Fregué. Ahora me va retar.
-Apaga la televisión, será mejor, y vuelve a descansar. Recuerda que aún tienes fiebre.
-¿Cuántos palitos de más tengo, tío?
-Tres palitos.
-Ah, menos que ayer. ¿No me voy a morir tuavía, tío?
-Creo que no.
-¿Y la Señora Luisa se cuede morir en el manicomio?
-La Señora Lucía.
-¿Se cuede morir, tío?
-Todos nos vamos a morir algún día.
-Chuta, eso es lo malo de la naturaleza, tío. Que las cosas se ponen viejas y se mueren y descués a los señores los entierran y da pena porque se quedan solitos. Yo quero que cuando me muera me vaya al cielo con los angelitos, porque osinó me va dar miedo quedarme solo en el ataúl. Además que el ataúl es muy delgado y yo creo que uno no se cuede dar vuelta cuando está durmiendo porque la cara choca con el palo del ataúl y cuede salir un cototo, chuta, ojalá que no...
-Gaznápiro delirante, eso es lo que eres. Y como siempre no has sacado nada en limpio de la noticia que acabas de ver. El mundo pasa frente a ti y no te das cuenta.
-¡Es que soy chico! ¡Usté no entiende a los chicos porque usté es grande! Deme un trencito.
-Cuando te mejores.
-Ya.
-Ya estás delirando, gaznápiro.
-No tío, si no estoy derilando porque ya derilé en la noche, ¿no se acuerda cuando estaba viendos los puntitos y casi se me clavaron en los ojos? Chuta. Oiga tío, ¿uno puede derilar dos veces seguidas?
-A ver, títere de poca monta. Hummm, tienes toda la razón. Se llevan presa a la Señora Lucía.
-¿Esa es la que tiene un hermano que lo mandaron a la carcen por ladrón y estafador?
-¡Pero qué sandeces estás diciendo, mequetrefe! Cuida tus palabras, que si alguien las lee te puede mandar preso a ti.
-¡Pero si lo dieron en la tele al señor cuando se lo llevaron preso!
-¿De quién hablas?
-De ese señor canoso que es pariente del Presidente Ricardo Lagos.
-Te estás confundiendo. Ésta que ves es la Señora Lucía, no la Señora Luisa.
-¿Esta señora guatona no es la marida del Presidente que se enoja?
-No, del otro enojón, de Pinochet.
-¿Del gerenal Pinochet, tío?
-Sí.
-¿Por qué los Presidentes son enojones, tío?
-A los chilenos les gusta que sean así.
-¿Y por eso el tío Lavín no va ser Presidente nunca jamás?
-Quizás, tal vez hayas hecho una sabia reflexión sin darte cuenta.
-Esta señora gordita es más viejita que la Señora Lucía.
-Luisa.
-¿Por qué se la están llevando presa y la están internando en el manicomio, querido tío?
-Eso que ves no es el manicomio. Es el Hospital Militar.
-¿El Hospital Militar es una carcen, tío? ¿No es un hospital?
-Puede ser las dos cosas. Ahí estuvo también el general Contreras, ¿no te acuerdas?
-Ehhh.... no. Chuta. Fregué. Ahora me va retar.
-Apaga la televisión, será mejor, y vuelve a descansar. Recuerda que aún tienes fiebre.
-¿Cuántos palitos de más tengo, tío?
-Tres palitos.
-Ah, menos que ayer. ¿No me voy a morir tuavía, tío?
-Creo que no.
-¿Y la Señora Luisa se cuede morir en el manicomio?
-La Señora Lucía.
-¿Se cuede morir, tío?
-Todos nos vamos a morir algún día.
-Chuta, eso es lo malo de la naturaleza, tío. Que las cosas se ponen viejas y se mueren y descués a los señores los entierran y da pena porque se quedan solitos. Yo quero que cuando me muera me vaya al cielo con los angelitos, porque osinó me va dar miedo quedarme solo en el ataúl. Además que el ataúl es muy delgado y yo creo que uno no se cuede dar vuelta cuando está durmiendo porque la cara choca con el palo del ataúl y cuede salir un cototo, chuta, ojalá que no...
-Gaznápiro delirante, eso es lo que eres. Y como siempre no has sacado nada en limpio de la noticia que acabas de ver. El mundo pasa frente a ti y no te das cuenta.
-¡Es que soy chico! ¡Usté no entiende a los chicos porque usté es grande! Deme un trencito.
-Cuando te mejores.
-Ya.
Tuesday, August 09, 2005
38 grados con cinco palitos
Ah, parece que tengo fiebre, tío, porque me duele el celebro por adentro de la cabeza, no por fuera, siento como una cosa adentro de la cabeza, como si el aserrín que dice usté que tengo se me estuviera incendiando con fuego, igual que cuando me llevó a China y el dostor Cao de Nanllín me quería sacar el corazón, en vez que me salvé menos mal, porque osinó me habría sacado el corazón y me lo habría comido, tío, es verdá, no es mentira. A propósito que veo puros colores verdes y andan circulando unos puntitos por el clóse, los puntitos me dan miedo, tío, porque brillan en la oscuridá y se me cueden meter en la cabeza y entonces me cueden volar la cabeza, no quero que los puntitos me vuelen la cabeza, tío, hágame caso porque tengo sé, tengo sé y quero agua pero el desierto es muy grande y por fin me trae agua, pero tomo agua y no se me quita la sé, tío, qué pasa, déme más agua que quero no tener sé, quero tener hambre pero no tengo nada de hambre...
-Despierta, ElMonito, estás agitado.
-Qué pasa, tío. ¡Déme agua!
-Toma, bebe. Parece que estás con fiebre. ¿A ver?
-¿Me va colocar el termómetro? ¿Abro la boca?
-Ábrela con cuidado. Cuidado con tragarte el termómetro. Quédate quieto un minuto.
-¿Engo fie-e, quegui-o tío se-or La-or-e?
-No hables.
-...
-Ya, déjame ver. Mmm... sí, tienes fiebre. Tienes 38 y medio.
-¿38? ¿Con cuántos palitos?
-Con cinco palitos. 38 y medio.
-¿Eso es harto o es suficiente?
-Es... fiebre.
-Tengo sé.
-Bebe.
-Glú glú glú. Ahhh... Tengo calor, tío. Me duele la guata y tengo ganas de gomitar.
-Deberás quedarte en cama un par de días. Y si sigues así tendré que llamar al doctor.
-¡Pero que no sea el dostor Cao de Nanllín, tío, porque soñé que me quería sacar el corazón!
-No vendrá. Quédate tranquilo y sigue durmiendo.
-Es que si me duermo cuede venir de nuevo el dostor Cao de Nanllín y yo quero que no venga, en vez que mejor quero mejorarme, porque no quero que me pongan una indección.
-Calla y descansa. A partir de este momento eres un convaleciente. Y no me preguntes qué significa eso porque te verás en problemas.
-Chuta.
-Despierta, ElMonito, estás agitado.
-Qué pasa, tío. ¡Déme agua!
-Toma, bebe. Parece que estás con fiebre. ¿A ver?
-¿Me va colocar el termómetro? ¿Abro la boca?
-Ábrela con cuidado. Cuidado con tragarte el termómetro. Quédate quieto un minuto.
-¿Engo fie-e, quegui-o tío se-or La-or-e?
-No hables.
-...
-Ya, déjame ver. Mmm... sí, tienes fiebre. Tienes 38 y medio.
-¿38? ¿Con cuántos palitos?
-Con cinco palitos. 38 y medio.
-¿Eso es harto o es suficiente?
-Es... fiebre.
-Tengo sé.
-Bebe.
-Glú glú glú. Ahhh... Tengo calor, tío. Me duele la guata y tengo ganas de gomitar.
-Deberás quedarte en cama un par de días. Y si sigues así tendré que llamar al doctor.
-¡Pero que no sea el dostor Cao de Nanllín, tío, porque soñé que me quería sacar el corazón!
-No vendrá. Quédate tranquilo y sigue durmiendo.
-Es que si me duermo cuede venir de nuevo el dostor Cao de Nanllín y yo quero que no venga, en vez que mejor quero mejorarme, porque no quero que me pongan una indección.
-Calla y descansa. A partir de este momento eres un convaleciente. Y no me preguntes qué significa eso porque te verás en problemas.
-Chuta.
Wednesday, August 03, 2005
Y ahora, que pase el Día del Niño
Es el tío Lamordes quien esta vez toma la iniciativa. Va y saca a ElMonito del closet y le dice, firmemente:
-Mira, olvídate del Día del Niño. No te hagas ninguna ilusión. No esperes ningún regalo.
-¡Pero qué pasa, querido tío! ¡Por qué dice eso!
-Porque todo eso es puro comercio.
-Yo le iba pedir un poncutador con MP3 y tan bien le iba pedir el álbun de Batman y Robin y tan bien quero pedirle un Trencito, ¡pero un Trencito grande!, no uno chiquitito como el que me trajo el otro día. Los grandes valen como 800 pesos y ese que me trajo cuesta cien pesos para que sepa. ¿No le alcanza la plata, querido tío? Yo le cuedo prestar. Aprendí a sacar de la alcancía. ¡Mire, así se saca!
-¡Cómo! ¡Estás sacando el dinero reservado para tus estudios universitarios!
-Pero si falta mucho para que entre a la iniversidad, tío.
-Pero no se saca el dinero de la alcancía, porque después quedas pobre.
-¿Dónde tiene la alcancía de usté, tío?
-Aquí.
-Pero eso es una chequera, no una alcancía. La alcancía tiene que tener cabeza de chanchito o cuede tener tan bien cabeza de casita con chiminea.
-Una chequera es lo mismo. Representa el dinero que uno tiene guardado en el banco.
-¿Y como cuánto dinero tiene usté?
-Nada. Tengo menos 124 mil pesos.
-¿O sea que tiene dinero de mentira?
-Sí.
-¿Le presto un poco?
-Ya, saca 340 pesos de la alcancía, que me faltan para la micro. En la tarde te los devuelvo.
-Tome, querido tío. Descués me los devuelve. ¿Ya se va?
-Sí, chao.
-¿Me va regalar un poncutador con MP3?
-No.
-¿Y un álbun de Batman y Robin?
-No.
-¿Y un álbun del puro Batman?
-No.
-¿Y un Trencito?
-Uno chico, eso sí.
-Gracia, tío, ¡qués güeno usté!
-Mira, olvídate del Día del Niño. No te hagas ninguna ilusión. No esperes ningún regalo.
-¡Pero qué pasa, querido tío! ¡Por qué dice eso!
-Porque todo eso es puro comercio.
-Yo le iba pedir un poncutador con MP3 y tan bien le iba pedir el álbun de Batman y Robin y tan bien quero pedirle un Trencito, ¡pero un Trencito grande!, no uno chiquitito como el que me trajo el otro día. Los grandes valen como 800 pesos y ese que me trajo cuesta cien pesos para que sepa. ¿No le alcanza la plata, querido tío? Yo le cuedo prestar. Aprendí a sacar de la alcancía. ¡Mire, así se saca!
-¡Cómo! ¡Estás sacando el dinero reservado para tus estudios universitarios!
-Pero si falta mucho para que entre a la iniversidad, tío.
-Pero no se saca el dinero de la alcancía, porque después quedas pobre.
-¿Dónde tiene la alcancía de usté, tío?
-Aquí.
-Pero eso es una chequera, no una alcancía. La alcancía tiene que tener cabeza de chanchito o cuede tener tan bien cabeza de casita con chiminea.
-Una chequera es lo mismo. Representa el dinero que uno tiene guardado en el banco.
-¿Y como cuánto dinero tiene usté?
-Nada. Tengo menos 124 mil pesos.
-¿O sea que tiene dinero de mentira?
-Sí.
-¿Le presto un poco?
-Ya, saca 340 pesos de la alcancía, que me faltan para la micro. En la tarde te los devuelvo.
-Tome, querido tío. Descués me los devuelve. ¿Ya se va?
-Sí, chao.
-¿Me va regalar un poncutador con MP3?
-No.
-¿Y un álbun de Batman y Robin?
-No.
-¿Y un álbun del puro Batman?
-No.
-¿Y un Trencito?
-Uno chico, eso sí.
-Gracia, tío, ¡qués güeno usté!
Sunday, July 31, 2005
¡Una horrible pesadilla!
-¡Ay... ay...!
ElMonito se da vueltas en el closet. Su boca de sapo triste emite pequeños quejidos que no alcanzan a llegar a los oídos de su tío, sentado ante el computador en su oficina. Pero los decibeles de los lamentos van creciendo.
-¡Ay... ay...! ¡Nooo!... ¡El güesito de la costilla... aaaaagggggg!
"Qué raro, me parece escuchar un grito", piensa el tío.
-¡No por favor tío gerenal! ¡Aaaaaaggggggg!
-¡Pero si es el ElMonito! -exclama de pronto y se dirige al closet.
-¡Me duele el alicaten tío, sálveme del capitán... aaggggg!
-Despierta, bellaco, despierta... ya, despierta, que no pasa nada.
-¡No, tío, que el capitán gerenal mestá sacando las uñas con un alicaten! ¡Ayyyy!
-¡Abre los ojos, guarisapo! ¡Despierta!
-¡Ahhhh!, ¿qué? ¡Tío, cuidado, que el capitán Pinochet me puso elestricidá en las costillas! ¡Ay!... ¿dónde está?
-¿Qué te duele?
-Aquí. Mire. Bah, ahora no me duele na. Qué raro, tío, porque recién me dolía cuando el tío capitán gerenal señor Angusto Pinochet me estaba poniendo elestricidá y descués me quería sacar las uñas con un alicaten.
-¿De dónde sacaste esas burradas?
-Es que parece que anoche vi en las noticias que unos señores decían que los habían detenido y descués los habían desaparecido y que los habían exterminado como ratones y que el traidor era ese viejito que sale en la tele con iniforme azul que se llama gerenal capitán eselentísimo Angusto Pinochet . Tío, ¿qué es exterminal?
-Matar.
-Chuta. ¿El viejito los mató con un alicaten? ¿Y cómo tiene tanta fuerza?
-Mmm... me quieres meter en enredos mayores. ¿Sabes quién fue Pinochet?
-¡Sí!
-A ver. Dime quién fue.
-Un señor viejito que se puso gordito y que todos los días se enferma y parece que el otro día lo tuvieron que llevar al dostor y el dostor que menos mal que no era el dostor Cao de Nanllín porque osinó le habría sacado el corazón, entonces en vez que eso el dostor le puso una indección y lo mandó a la casa de nuevo en un auto grande, ¡más grande que una limusina!
-No has dicho nada inteligente todavía.
-Pero si le dije lo que me preguntó. ¿No ve que es injusto?
-Te pregunté quién fue, no quién es.
-Ah, era un viejito que antes no estaba tan viejito porque estaba más joven, porque los viejitos se van poniendo viejitos y no se les nota, pero de repente se les nota, como cuando cumplen 25 años. Oiga tío, ¿por qué los viejitos no se tiñen el pelo y las viejitas se tiñen el pelo?
-¿Me vas a decir ahora que Pinochet se tiñe el pelo?
-¡Justo no me entendió!, ¿no ve que ni siquera mestá escuchando lo que le digo? Yo le digo que por qué los viejitos NO se tiñen el pelo en vez que las viejitas SE TIÑEN EL PELO. ¿No ve?
-Mira, como siempre no hemos llegado a nada, no has aprendido nada y me vuelves a sulfurar. ¡Te mando de nuevo al closet, gaznápiro cara de renacuajo!
-No tío, por favor, que me queda el último día de vacaciones de invierno y quero disfrutarlo y quero que me lleve al Buinsó.
-Mira, eso es imposible. Tal vez para el 18 pueda ser. Además, las vacaciones ya se acabaron y tienes que hacer tu mochila... ¡porque mañana te espera el colegio, ja ja ja, eso me gustó!
-Mentira, no es verdá. Mañana no tengo clase porque la tía dijo que nuabía clase porque no sé, pero nuabía. Así que se fregó.
-¿Cómo dijiste?
-Así.... que.... se... fregó.
-Más alto, que no escucho.
-¡QUE SE FREGÓ NO MÁS, PARA QUE SEPA!
-Oye, no levantes tanto la voz, que te voy a castigar.
-Es que usté me saca de quicio y me dan los nervios. Tío, por favor, por lo menos no sea tan malo conmigo y cómpreme aunque sea un Centella. ¿Qué es sacar de quicio, querido tío señor Lamordes?
-Lo que estás haciendo conmigo. ¿Para qué quieres un helado Centella con este frío?
-A mí me gusta tomar helado cuando hace frío porque la luenga está calentita y con el helado se pone menos calentita y en veces el helado se pega en la luenga y es súper peligroso porque en el colegio me contaron que una vez a un niñito lo tuvieron que llevar al hospital con el helado pegado en la luenga y el dostor se lo tuvo que sacar con un hacha. ¡Es verdá, no es mentira!
-No tienes remedio. Toma tu helado y anda a jugar un rato, ¡pero sin atravesar la calle!
-Gracia, tío, ¡qués güeno usté!
-¡Y cuidado con la "luenga"!
-¿Qué? ¿Ah? ¡No, si a mí no se me pega porque lo voy mascando de la puntita!, ¿no ve?
ElMonito se da vueltas en el closet. Su boca de sapo triste emite pequeños quejidos que no alcanzan a llegar a los oídos de su tío, sentado ante el computador en su oficina. Pero los decibeles de los lamentos van creciendo.
-¡Ay... ay...! ¡Nooo!... ¡El güesito de la costilla... aaaaagggggg!
"Qué raro, me parece escuchar un grito", piensa el tío.
-¡No por favor tío gerenal! ¡Aaaaaaggggggg!
-¡Pero si es el ElMonito! -exclama de pronto y se dirige al closet.
-¡Me duele el alicaten tío, sálveme del capitán... aaggggg!
-Despierta, bellaco, despierta... ya, despierta, que no pasa nada.
-¡No, tío, que el capitán gerenal mestá sacando las uñas con un alicaten! ¡Ayyyy!
-¡Abre los ojos, guarisapo! ¡Despierta!
-¡Ahhhh!, ¿qué? ¡Tío, cuidado, que el capitán Pinochet me puso elestricidá en las costillas! ¡Ay!... ¿dónde está?
-¿Qué te duele?
-Aquí. Mire. Bah, ahora no me duele na. Qué raro, tío, porque recién me dolía cuando el tío capitán gerenal señor Angusto Pinochet me estaba poniendo elestricidá y descués me quería sacar las uñas con un alicaten.
-¿De dónde sacaste esas burradas?
-Es que parece que anoche vi en las noticias que unos señores decían que los habían detenido y descués los habían desaparecido y que los habían exterminado como ratones y que el traidor era ese viejito que sale en la tele con iniforme azul que se llama gerenal capitán eselentísimo Angusto Pinochet . Tío, ¿qué es exterminal?
-Matar.
-Chuta. ¿El viejito los mató con un alicaten? ¿Y cómo tiene tanta fuerza?
-Mmm... me quieres meter en enredos mayores. ¿Sabes quién fue Pinochet?
-¡Sí!
-A ver. Dime quién fue.
-Un señor viejito que se puso gordito y que todos los días se enferma y parece que el otro día lo tuvieron que llevar al dostor y el dostor que menos mal que no era el dostor Cao de Nanllín porque osinó le habría sacado el corazón, entonces en vez que eso el dostor le puso una indección y lo mandó a la casa de nuevo en un auto grande, ¡más grande que una limusina!
-No has dicho nada inteligente todavía.
-Pero si le dije lo que me preguntó. ¿No ve que es injusto?
-Te pregunté quién fue, no quién es.
-Ah, era un viejito que antes no estaba tan viejito porque estaba más joven, porque los viejitos se van poniendo viejitos y no se les nota, pero de repente se les nota, como cuando cumplen 25 años. Oiga tío, ¿por qué los viejitos no se tiñen el pelo y las viejitas se tiñen el pelo?
-¿Me vas a decir ahora que Pinochet se tiñe el pelo?
-¡Justo no me entendió!, ¿no ve que ni siquera mestá escuchando lo que le digo? Yo le digo que por qué los viejitos NO se tiñen el pelo en vez que las viejitas SE TIÑEN EL PELO. ¿No ve?
-Mira, como siempre no hemos llegado a nada, no has aprendido nada y me vuelves a sulfurar. ¡Te mando de nuevo al closet, gaznápiro cara de renacuajo!
-No tío, por favor, que me queda el último día de vacaciones de invierno y quero disfrutarlo y quero que me lleve al Buinsó.
-Mira, eso es imposible. Tal vez para el 18 pueda ser. Además, las vacaciones ya se acabaron y tienes que hacer tu mochila... ¡porque mañana te espera el colegio, ja ja ja, eso me gustó!
-Mentira, no es verdá. Mañana no tengo clase porque la tía dijo que nuabía clase porque no sé, pero nuabía. Así que se fregó.
-¿Cómo dijiste?
-Así.... que.... se... fregó.
-Más alto, que no escucho.
-¡QUE SE FREGÓ NO MÁS, PARA QUE SEPA!
-Oye, no levantes tanto la voz, que te voy a castigar.
-Es que usté me saca de quicio y me dan los nervios. Tío, por favor, por lo menos no sea tan malo conmigo y cómpreme aunque sea un Centella. ¿Qué es sacar de quicio, querido tío señor Lamordes?
-Lo que estás haciendo conmigo. ¿Para qué quieres un helado Centella con este frío?
-A mí me gusta tomar helado cuando hace frío porque la luenga está calentita y con el helado se pone menos calentita y en veces el helado se pega en la luenga y es súper peligroso porque en el colegio me contaron que una vez a un niñito lo tuvieron que llevar al hospital con el helado pegado en la luenga y el dostor se lo tuvo que sacar con un hacha. ¡Es verdá, no es mentira!
-No tienes remedio. Toma tu helado y anda a jugar un rato, ¡pero sin atravesar la calle!
-Gracia, tío, ¡qués güeno usté!
-¡Y cuidado con la "luenga"!
-¿Qué? ¿Ah? ¡No, si a mí no se me pega porque lo voy mascando de la puntita!, ¿no ve?
Friday, July 22, 2005
Las dudas del "detestive"
-¿Qué haces con esa lupa, tontorrón?
-Estoy investigando porque cuando grande voy a ser detestive, querido tío señor Lamordes.
-¿Y se podría saber qué estás investigando agachado en el patio?
-Estoy investigando la vida de las hormigas, tío. ¡Van todas en filita pero algunas no van tan en filita y cueden perderse! A mí me gusta verlas de cerca con la lupa, pero recién tío puse la lupa al sol y alumbré una hormiga y le salió humo a la hormiga tío y se quemó. ¡Es verdá, no es mentira!
-Mataste una hormiga, criminal.
-Lo hice sin querer, tío y me dio pena. Le estoy haciendo un furenal, ¿ve? La fila de hormiguitas llega hasta ese hoyito, mire, y al lado del hoyito está la hormiga caláver. Mire con la lupa... chuta, se quemó otra hormiga, tío, voy a tener que hacer dos furenales.
-Faltan las flores.
-¡No, si ya las traje! ¿No ve que éstas son?
-Tienes razón. ¿Y la carroza?
-No pos tío, ¡cómo van a llevar a las hormigas en carroza! ¿No ve que no hay escalerita para que se suban a la carroza y tan poco hay caballos enanitos que vayan adelante de la carroza? ¿Y tan bien cómo van a ir en carroza si no tienen ataúl?
-Oye, parece que te estás poniendo inteligente. Te han hecho bien las vacaciones de invierno. A lo mejor te llevo este domingo al famoso Buin Zoo.
-Mejor vamos descués del domingo tío, porque el domingo quero ir a misa.
-Qué cosa más rara. ¿Par qué quieres ir a misa?
-Para probar la hostia. Dicen que es riiiiiica. El otro día un niñito dijo que era como una galleta de agua pero sin agua y blanquita, no de color de galleta de agua, o sea que era casi igual.
-Ya.
-Tío...
-Qué.
-¿Las hormigas son de qué reino? ¿Del reino de las plantas?
-Cómo van a ser del reino de las plantas, gaznápiro. Son del reino animal.
-¡Pero son muy chicas! El reino animal es de los liones y los vanviros. Tío, ¿en Chile hay vanviros que chupen sangre?
-No, pero muerden y la otra vez mordieron a una gata. ¿Que no te acuerdas?
-Sí me acuerdo, tío, pero fue un murciégalo y no un vanviro. Mordió a la gatita Luz y descués la gatita Luz se arrancó y parece que se perdió en los cerros de Valparaíso. Quero ir a Valparaíso para andar en asensol.
-Ya, deja eso y vamos altiro.
-¿Verdá?
-Ja ja ja, qué va a ser verdad. Sigue jugando con las hormigas, será mejor, que ahora tengo que hacer.
-Chuta, casi fui a Valparaíso. Ese es mi destino de ser un pobre y triste ElMonito. ¡Lo único que falta es que usté me bote al tarro de la basura!
-Si te portas mal lo voy a hacer. Recuérdalo.
-Mestoy portando bien, tío, porque estoy investigando para ser detestive y cuando sea grande voy a solucionar los grandes casos policiales, para que sepa.
-Ya, sigue estudiando entonces.
-Oiga, las hormiguitas se fueron todas tío. Parece que les dio frío. Chuta, entonces ahora tengo que hacer el furenal... tan tan tan... ya hice el furenal. Mire, las enterré y ya se fueron al cielo.
-Amén.
-Tío...
-Qué.
-¿Por qué se fueron al cielo si yo las enterré en la tierra. ¿El cielo está adentro de la tierra? ¿Que no estaba en las nubes donde Dios mira a los señores de la tierra con una balbita blanca?
-Mira, lo único que te digo es que por ese camino llegarás a ser un muy buen detective. ¡Haces tantas preguntas!
-Gracia.
-Estoy investigando porque cuando grande voy a ser detestive, querido tío señor Lamordes.
-¿Y se podría saber qué estás investigando agachado en el patio?
-Estoy investigando la vida de las hormigas, tío. ¡Van todas en filita pero algunas no van tan en filita y cueden perderse! A mí me gusta verlas de cerca con la lupa, pero recién tío puse la lupa al sol y alumbré una hormiga y le salió humo a la hormiga tío y se quemó. ¡Es verdá, no es mentira!
-Mataste una hormiga, criminal.
-Lo hice sin querer, tío y me dio pena. Le estoy haciendo un furenal, ¿ve? La fila de hormiguitas llega hasta ese hoyito, mire, y al lado del hoyito está la hormiga caláver. Mire con la lupa... chuta, se quemó otra hormiga, tío, voy a tener que hacer dos furenales.
-Faltan las flores.
-¡No, si ya las traje! ¿No ve que éstas son?
-Tienes razón. ¿Y la carroza?
-No pos tío, ¡cómo van a llevar a las hormigas en carroza! ¿No ve que no hay escalerita para que se suban a la carroza y tan poco hay caballos enanitos que vayan adelante de la carroza? ¿Y tan bien cómo van a ir en carroza si no tienen ataúl?
-Oye, parece que te estás poniendo inteligente. Te han hecho bien las vacaciones de invierno. A lo mejor te llevo este domingo al famoso Buin Zoo.
-Mejor vamos descués del domingo tío, porque el domingo quero ir a misa.
-Qué cosa más rara. ¿Par qué quieres ir a misa?
-Para probar la hostia. Dicen que es riiiiiica. El otro día un niñito dijo que era como una galleta de agua pero sin agua y blanquita, no de color de galleta de agua, o sea que era casi igual.
-Ya.
-Tío...
-Qué.
-¿Las hormigas son de qué reino? ¿Del reino de las plantas?
-Cómo van a ser del reino de las plantas, gaznápiro. Son del reino animal.
-¡Pero son muy chicas! El reino animal es de los liones y los vanviros. Tío, ¿en Chile hay vanviros que chupen sangre?
-No, pero muerden y la otra vez mordieron a una gata. ¿Que no te acuerdas?
-Sí me acuerdo, tío, pero fue un murciégalo y no un vanviro. Mordió a la gatita Luz y descués la gatita Luz se arrancó y parece que se perdió en los cerros de Valparaíso. Quero ir a Valparaíso para andar en asensol.
-Ya, deja eso y vamos altiro.
-¿Verdá?
-Ja ja ja, qué va a ser verdad. Sigue jugando con las hormigas, será mejor, que ahora tengo que hacer.
-Chuta, casi fui a Valparaíso. Ese es mi destino de ser un pobre y triste ElMonito. ¡Lo único que falta es que usté me bote al tarro de la basura!
-Si te portas mal lo voy a hacer. Recuérdalo.
-Mestoy portando bien, tío, porque estoy investigando para ser detestive y cuando sea grande voy a solucionar los grandes casos policiales, para que sepa.
-Ya, sigue estudiando entonces.
-Oiga, las hormiguitas se fueron todas tío. Parece que les dio frío. Chuta, entonces ahora tengo que hacer el furenal... tan tan tan... ya hice el furenal. Mire, las enterré y ya se fueron al cielo.
-Amén.
-Tío...
-Qué.
-¿Por qué se fueron al cielo si yo las enterré en la tierra. ¿El cielo está adentro de la tierra? ¿Que no estaba en las nubes donde Dios mira a los señores de la tierra con una balbita blanca?
-Mira, lo único que te digo es que por ese camino llegarás a ser un muy buen detective. ¡Haces tantas preguntas!
-Gracia.
Monday, July 18, 2005
¡Castigado!
Lunes 18, los niños viajan felices en el Metrotrén junto a sus papás rumbo al Zoológico de Buin. Se nota que están de vacaciones de invierno. El zoológico es un hervidero y los pequeñines olvidan el frío no debido al sol de invierno sino a la emoción de ver animales tan de cerca.
Pero ElMonito tendrá que conformarse con verlos en el recuerdo, en su memoria, ya que esta vez ni siquiera puede sintonizar el Animal Planet. Ahora mismo está castigado, tal como temía, dentro del fatídico closet en que pasa sus peores días cuando el tío encuentra que se ha portado mal.
Reflexiona lleno de miedo acerca de la oscuridad, la soledad, el abandono, la maldad de los mayores, la propia culpa, todas vivencias que no se quisiera ni el más frío e insensible de los comandos.
A veces le resbala una lágrima por la mejilla. No logra controlarla y le sale sola. Está sentado y cruza sus manos alrededor de sus piernas. De afuera escucha la voz de su tío.
-¿Viste lo que te pasó por sacarte malas notas?
Se le antoja una voz cruel. Intenta responderle, pero no le salen las palabras. Su tío agrega:
-Yo te lo advertí, bien clarito. Te dije que te quedarías sin zoológico si la libreta venía mala.
-Pero tío, yo no sabía Nabuconodosor, osea que me la sabía pero se me le olvidó y por eso me saqué un dos...
Su tío no lo escucha porque ahora está preparando sus escritos en la computadora, que queda bastante lejos del closet donde lo tiene castigado. Íntimamente, sin embargo, su estado tampoco es de los mejores. En su corazón se libra una batalla desde que encerró al títere de orejas largas. "Está sufriendo, pero le hará bien. Le servirá para poner más dedicación a sus materias'', piensa mientras teclea. Pero no pasan dos minutos y el pensamiento cambia. "No lo merece, después de todo es sólo niño; ¿o es que acaso yo no tuve malas notas también?"
Al caer la tarde el arrepentimiento vence al espíritu didáctico que aloja en él y abre el closet.
-Ya. Ven conmigo. Ha sido suficiente.
ElMonito no contesta. Duerme arrinconado, a sobresaltos.
-Despierta, ElMonito. Te voy a llevar esta noche a mi casa.
-Ah, tío, estaba soñando un sueño con la Era del yelo que vi en el Canal 13. Yo iba con el mamú y el tigre con colmillos y descués nos refalábamos por el yelo. ¡Era riiiico!
-¿Se te pasó la tristeza?
-No tanto. ¿Verdá que me va llevar a la casa de usté?
-Sí, vamos.
-¿Va a estar la Lunita y la Vale?
-Sí.
-¿Los cuede llevar a los tres al Sológico de Buinsó?
-Recuerda que estás castigado. Como mucho te saqué del closet. Ni sueñes con eso.
-Chuta, fregué no más. Qué se le va hacer. Pero lo importante es que a lo mejor la Lunita tiene láminas de la Guerra de las Galasias y me las cambia por las repetidas, ¡chuta, ojalá que tenga la 25!
Pero ElMonito tendrá que conformarse con verlos en el recuerdo, en su memoria, ya que esta vez ni siquiera puede sintonizar el Animal Planet. Ahora mismo está castigado, tal como temía, dentro del fatídico closet en que pasa sus peores días cuando el tío encuentra que se ha portado mal.
Reflexiona lleno de miedo acerca de la oscuridad, la soledad, el abandono, la maldad de los mayores, la propia culpa, todas vivencias que no se quisiera ni el más frío e insensible de los comandos.
A veces le resbala una lágrima por la mejilla. No logra controlarla y le sale sola. Está sentado y cruza sus manos alrededor de sus piernas. De afuera escucha la voz de su tío.
-¿Viste lo que te pasó por sacarte malas notas?
Se le antoja una voz cruel. Intenta responderle, pero no le salen las palabras. Su tío agrega:
-Yo te lo advertí, bien clarito. Te dije que te quedarías sin zoológico si la libreta venía mala.
-Pero tío, yo no sabía Nabuconodosor, osea que me la sabía pero se me le olvidó y por eso me saqué un dos...
Su tío no lo escucha porque ahora está preparando sus escritos en la computadora, que queda bastante lejos del closet donde lo tiene castigado. Íntimamente, sin embargo, su estado tampoco es de los mejores. En su corazón se libra una batalla desde que encerró al títere de orejas largas. "Está sufriendo, pero le hará bien. Le servirá para poner más dedicación a sus materias'', piensa mientras teclea. Pero no pasan dos minutos y el pensamiento cambia. "No lo merece, después de todo es sólo niño; ¿o es que acaso yo no tuve malas notas también?"
Al caer la tarde el arrepentimiento vence al espíritu didáctico que aloja en él y abre el closet.
-Ya. Ven conmigo. Ha sido suficiente.
ElMonito no contesta. Duerme arrinconado, a sobresaltos.
-Despierta, ElMonito. Te voy a llevar esta noche a mi casa.
-Ah, tío, estaba soñando un sueño con la Era del yelo que vi en el Canal 13. Yo iba con el mamú y el tigre con colmillos y descués nos refalábamos por el yelo. ¡Era riiiico!
-¿Se te pasó la tristeza?
-No tanto. ¿Verdá que me va llevar a la casa de usté?
-Sí, vamos.
-¿Va a estar la Lunita y la Vale?
-Sí.
-¿Los cuede llevar a los tres al Sológico de Buinsó?
-Recuerda que estás castigado. Como mucho te saqué del closet. Ni sueñes con eso.
-Chuta, fregué no más. Qué se le va hacer. Pero lo importante es que a lo mejor la Lunita tiene láminas de la Guerra de las Galasias y me las cambia por las repetidas, ¡chuta, ojalá que tenga la 25!
Wednesday, July 13, 2005
"¿Al tío Lavandero lo van a mandar a la lavandería?"
-¿El tío Lavandero es malo, tío?
-¡Qué has estado leyendo, gaznápiro!
-Es que vi en el diraio que el tío Lavandero era malo y que a lo mejor lo iban a mandar a la carcen, chuta ojalá que no lo manden a la lavandería. ¿En la carcen hay lavadora, tío, o hay que lavar la ropa en la tina?
-¿Sabes quién es el famoso tío Lavandero?
-No sé... sí sé. Es un tío que le tocó el poto a una niñita. Yo lo vi en Contacto del Canal 13. Iba entrando a la casa que estaba al lado de un río, y el agua del río era clariiita... Yo quero bañarme en el agua del río de la casa del tío Lavandero, porque es clarita. Y me gustaría pescar una colvina, porque es rico pescar truchas. Lo más rico es cuando los pescados quedan pescados en el anzuelo y descués se mueven y tienen los ojos tristes los pescados tío. Y los dientecitos son chicos, como dientes de pescado. La otra vez en el supermercado Liren toqué un pescado y el señor que vendía pescado me retó.
-Ya.
-¿Pero es malo el tío que le digo yo, tío? No el tío de usté. El otro tío.
-¿Malo? Mmm, se podría decir que sí. Malo o enfermo. O enfermo de malo.
-¿Por qué es malo? ¿Qué hizo el tío que no es usté, el otro tío, ese que tiene una casa al lado de un río que tiene el agua clarita, querido tío señor Lamordes?
-No sé. ¡Me pones en problemas, animal! ¿Dejarás de hacer preguntas algún día?
-Pero es que yo tengo que saber las cosas, ¿no ve que si no sé las cosas entonces en la escuela me cuedo sacar un uno? La otra vez me preguntaron Nabuconodosor y puse Nabucodonosor y me saqué un dos, para que sepa.
-Eso ya lo dijiste. Y que quieres ir al Buin Zoo también.
-Entonces ahora quero saber qué hizo el tío Lavandero. ¿Es malo tocar a los niños, tío?
-Depende de qué hagan. Yo te hago cariño y eso no es malo, pero si te hace cariño otra persona puede ser malo.
-¿Y si la tía del colegio me hace cariño?
-Mira, así como está este mundo, hacer cualquier clase de cariño se está volviendo malo y poner bombas es bueno.
-¿Los señores que hicieron la explotación de Inglaterra son güenos o son malos? Yo creo que son malos por que dan susto, ¿nocierto?
-Pero ellos creen que son buenos y hasta rezan y agradecen por sus acciones.
-¿Entonces quere decir que el tío Lavandero es güeno o es malo, tío?
-¿Sabes qué más? Dejemos esta conversación para otro día más mejor, como decía Leonel Sánchez.
-¿Quén es Lionel Sánchez, tío?
-Un gran futbolista.
-¿Mejor que el Matador?
-Mejor que el Matador.
-¿Y por qué no juega entonces en la selección y los vamos al Mundial de Alemania?
-Porque ya está muy viejito para jugar.
-Quero ir al mundial de Alemania.
-Ya. Siéntate a esperar, tranquilito nomás, que yo te voy a llevar.
-Qués güeno usté, tío, menos mal que no está retón. Pero lo único malo es que no me dijo qué hació el tío Lavandero. Pero no importa, por que lo quero igual.
-Y yo a ti, enano de orejas largas. Ahora anda a jugar con tus amigos y olvídate del mundo un rato.
-Ya, chao tío. Envuelvo ligerito.
-¡Qué has estado leyendo, gaznápiro!
-Es que vi en el diraio que el tío Lavandero era malo y que a lo mejor lo iban a mandar a la carcen, chuta ojalá que no lo manden a la lavandería. ¿En la carcen hay lavadora, tío, o hay que lavar la ropa en la tina?
-¿Sabes quién es el famoso tío Lavandero?
-No sé... sí sé. Es un tío que le tocó el poto a una niñita. Yo lo vi en Contacto del Canal 13. Iba entrando a la casa que estaba al lado de un río, y el agua del río era clariiita... Yo quero bañarme en el agua del río de la casa del tío Lavandero, porque es clarita. Y me gustaría pescar una colvina, porque es rico pescar truchas. Lo más rico es cuando los pescados quedan pescados en el anzuelo y descués se mueven y tienen los ojos tristes los pescados tío. Y los dientecitos son chicos, como dientes de pescado. La otra vez en el supermercado Liren toqué un pescado y el señor que vendía pescado me retó.
-Ya.
-¿Pero es malo el tío que le digo yo, tío? No el tío de usté. El otro tío.
-¿Malo? Mmm, se podría decir que sí. Malo o enfermo. O enfermo de malo.
-¿Por qué es malo? ¿Qué hizo el tío que no es usté, el otro tío, ese que tiene una casa al lado de un río que tiene el agua clarita, querido tío señor Lamordes?
-No sé. ¡Me pones en problemas, animal! ¿Dejarás de hacer preguntas algún día?
-Pero es que yo tengo que saber las cosas, ¿no ve que si no sé las cosas entonces en la escuela me cuedo sacar un uno? La otra vez me preguntaron Nabuconodosor y puse Nabucodonosor y me saqué un dos, para que sepa.
-Eso ya lo dijiste. Y que quieres ir al Buin Zoo también.
-Entonces ahora quero saber qué hizo el tío Lavandero. ¿Es malo tocar a los niños, tío?
-Depende de qué hagan. Yo te hago cariño y eso no es malo, pero si te hace cariño otra persona puede ser malo.
-¿Y si la tía del colegio me hace cariño?
-Mira, así como está este mundo, hacer cualquier clase de cariño se está volviendo malo y poner bombas es bueno.
-¿Los señores que hicieron la explotación de Inglaterra son güenos o son malos? Yo creo que son malos por que dan susto, ¿nocierto?
-Pero ellos creen que son buenos y hasta rezan y agradecen por sus acciones.
-¿Entonces quere decir que el tío Lavandero es güeno o es malo, tío?
-¿Sabes qué más? Dejemos esta conversación para otro día más mejor, como decía Leonel Sánchez.
-¿Quén es Lionel Sánchez, tío?
-Un gran futbolista.
-¿Mejor que el Matador?
-Mejor que el Matador.
-¿Y por qué no juega entonces en la selección y los vamos al Mundial de Alemania?
-Porque ya está muy viejito para jugar.
-Quero ir al mundial de Alemania.
-Ya. Siéntate a esperar, tranquilito nomás, que yo te voy a llevar.
-Qués güeno usté, tío, menos mal que no está retón. Pero lo único malo es que no me dijo qué hació el tío Lavandero. Pero no importa, por que lo quero igual.
-Y yo a ti, enano de orejas largas. Ahora anda a jugar con tus amigos y olvídate del mundo un rato.
-Ya, chao tío. Envuelvo ligerito.
Monday, July 11, 2005
"¡Quero ir al Buinsó!"
-Tío.
-¿Qué? ¿Tú de nuevo? ¡Cuándo diablos me dejarás tranquilo!
-Tío... es que...
-Es que qué. ¿No te puedes estar callado aunque sea un minuto?... ¡Estos títeres! Ya no son como los de antes.
-¿Cómo eran los títeres de antes, querido tío Señor Lamordes?
-Los títeres de antes, para que sepas, no comían con los grandes, no hablaban en la mesa y hacían todas sus tareas.
-¿Verdá que los títeres de antes no podían hablar para los viernes santos?
-Así es. Y el jueves tampoco y el sábado tampoco.
-A mí me da pena el viernes santos porque se murió el Señor Cejú. ¿Y verdá que antes no había conejitos de Cuascua de chocolate?
-¡Oye, estás hablando de un tema que pasó hace rato! Estamos en julio. ¿O quieres hablar de la Navidad o del Día del Niño? Glup, ya falta poco... mejor me callo.
-No, tío, yo quero pedirle con toda humildá que para las vacaciones de invierno me lleve al Sológico de Buin, ése que se llama Buinsó.
-¿Y por qué mejor no vamos al Zoológico del cerro San Cristóbal?
-Es que en el Buinsó hay más animales, tío. Dicen que hay jaibas y cuerpo espines.
-Oye, mequetrefe de trapo. En el Zoológico del cerro hay muchísimos más animales.
-Es que la otra vez que fuimos el lión ladró y me dio susto, y en el Buinsó los liones no ladran así que a los niños les da menos susto, chuta, ojalá.
-A todo esto... quiero ver esa libreta de notas.
-Dijo la señorita que me la va entregar parece que el viernes osino dijo que parece que tiene que ir a buscarla usté porque dice que tiene que conversar con usté, yo creo que quere pololiar con usté, tío. ¡Y es bonita, para que sepa! Una vez se agachó porque se le cayó la tiza y se le vieron donde terminan las medias y a mí me dio una elestricidá.
-Vaya, vaya, me estoy interesando. Dile que este viernes iré a verla, sin falta. Pero a todo esto... qué raro me parece... ¿no tendrás malas notas?
-Tengo un puro rojo, querido tío Señor Lamordes.
-¿En qué?
-En ortografía. Es que no alcancé a estudiarme las palabras del distado y eran difíííííciles, ¿sabe qué palabra preguntaron?
-¿Cuál?
-Nabuconodosor.
-Nabucodonosor, querrás decir.
-Nabuconodosor, esa misma. Parece que fallé y me saqué un dos.
-Mmm, entonces no te llevo al zoológico hasta que mejores las notas.
-¡No, tío! ¿No ve que usté descués no cumple y me voy a quedar sin andar en tren!
-¿Cómo andar en tren? ¿A qué te refieres?
-Es que al Sológico Buinsó hay que ir en tren y yo quero andar en tren.
-Conque era eso. Bueno. Esperaré a ver qué me dice tu profesora y decidiremos el viernes.
-Chuta, estoy frito, nadien me quere y para más colmo ni siquera voy a poder andar en tren. Soy un pobre y triste ElMonito que me van a botar al tarro de la basura...
-Ya, insecto manipulador. No te quejes y esperemos al viernes. ¿Cómo sabes si me compadezco?
-Chuta, ojalá.
-¿Qué? ¿Tú de nuevo? ¡Cuándo diablos me dejarás tranquilo!
-Tío... es que...
-Es que qué. ¿No te puedes estar callado aunque sea un minuto?... ¡Estos títeres! Ya no son como los de antes.
-¿Cómo eran los títeres de antes, querido tío Señor Lamordes?
-Los títeres de antes, para que sepas, no comían con los grandes, no hablaban en la mesa y hacían todas sus tareas.
-¿Verdá que los títeres de antes no podían hablar para los viernes santos?
-Así es. Y el jueves tampoco y el sábado tampoco.
-A mí me da pena el viernes santos porque se murió el Señor Cejú. ¿Y verdá que antes no había conejitos de Cuascua de chocolate?
-¡Oye, estás hablando de un tema que pasó hace rato! Estamos en julio. ¿O quieres hablar de la Navidad o del Día del Niño? Glup, ya falta poco... mejor me callo.
-No, tío, yo quero pedirle con toda humildá que para las vacaciones de invierno me lleve al Sológico de Buin, ése que se llama Buinsó.
-¿Y por qué mejor no vamos al Zoológico del cerro San Cristóbal?
-Es que en el Buinsó hay más animales, tío. Dicen que hay jaibas y cuerpo espines.
-Oye, mequetrefe de trapo. En el Zoológico del cerro hay muchísimos más animales.
-Es que la otra vez que fuimos el lión ladró y me dio susto, y en el Buinsó los liones no ladran así que a los niños les da menos susto, chuta, ojalá.
-A todo esto... quiero ver esa libreta de notas.
-Dijo la señorita que me la va entregar parece que el viernes osino dijo que parece que tiene que ir a buscarla usté porque dice que tiene que conversar con usté, yo creo que quere pololiar con usté, tío. ¡Y es bonita, para que sepa! Una vez se agachó porque se le cayó la tiza y se le vieron donde terminan las medias y a mí me dio una elestricidá.
-Vaya, vaya, me estoy interesando. Dile que este viernes iré a verla, sin falta. Pero a todo esto... qué raro me parece... ¿no tendrás malas notas?
-Tengo un puro rojo, querido tío Señor Lamordes.
-¿En qué?
-En ortografía. Es que no alcancé a estudiarme las palabras del distado y eran difíííííciles, ¿sabe qué palabra preguntaron?
-¿Cuál?
-Nabuconodosor.
-Nabucodonosor, querrás decir.
-Nabuconodosor, esa misma. Parece que fallé y me saqué un dos.
-Mmm, entonces no te llevo al zoológico hasta que mejores las notas.
-¡No, tío! ¿No ve que usté descués no cumple y me voy a quedar sin andar en tren!
-¿Cómo andar en tren? ¿A qué te refieres?
-Es que al Sológico Buinsó hay que ir en tren y yo quero andar en tren.
-Conque era eso. Bueno. Esperaré a ver qué me dice tu profesora y decidiremos el viernes.
-Chuta, estoy frito, nadien me quere y para más colmo ni siquera voy a poder andar en tren. Soy un pobre y triste ElMonito que me van a botar al tarro de la basura...
-Ya, insecto manipulador. No te quejes y esperemos al viernes. ¿Cómo sabes si me compadezco?
-Chuta, ojalá.
Thursday, July 07, 2005
"¡Tío, hay una explotación de una micro en Londres!''
-Tío, despierte. ¡Despierte, tío!
-Hummm... qué... pasa...
-Tío, despierte, que parece que hubo una guerra en Londres. Yo estaba viendo el Discoverichánel cuando cambié el canal y estaban dando una explotación de una bomba que hizo tira el techo de una micro rojita y descués los señores salían con sangre y parece que algunos señores se murieron, chuta, me da susto, tío... ¿dónde queda Londres? ¿Queda cerca de Santiago?
-Hummm... por lo que te escucho estás hablando de un nuevo atentado... espera un poco... deja vestirme rápido.
-Apúrese, tío, que están repitiendo las imágenes. ¡Venga!
-Mmm... tienes razón. La barbarie, nuevamente.
-¿Qué es la barbarie, tío? ¿Es peligroso?
-Mmm... qué pena que el mundo esté así, ElMonito. Tú no debieras ver esas cosas, pero por desgracia te tocó nacer en este tiempo.
-Yo estaba viendo una pelea de un tigre contra un oso, ¡y ganaba el oso, tío, es verdá, no es mentira! Yo creía que iba ganar el tigre, pero ganó el oso. Entonces me cambié de canal y vi la explotación de la bomba en Londres. ¿Queda cerca Londres, tío?
-Hoy todo está cerca. Nada queda lejos. Lo que pasa en Londres puede pasar en Santiago.
-Me da susto, tío. ¿Cuede haber una explotación en Santiago? Entonces no quero andar en micro ni quero andar en Metro. Quero puro ir a la escuela a pata.
-A pie.
-Me gusta más en auto. ¿Cuede haber una explotación en el auto de usté? La otra vez sonó como una bomba, ¿se acuerda?
-Era el motor, que estaba descalibrado.
-Chuta. Tío, ¿quén tiró las bombas?
-Los de Al Qaeda, dicen. ¡Déjame tranquilo, animalejo!
-Ya, pero no me rete. Tío...
-¡Qué te pasa ahora!
-Es que me da susto que tiren bombas. Yo quero que no tiren bombas en Santiago. Además que si tiran bombas no vamos a poder ir a canjiar las láminas de la Guerra de las Galasias donde Salo. ¿No ve que me prometió...
-¡Cállate de una vez por todas y déjame ver las noticias!
-Ya, ¿pero me va llevar a completar el álbun?
-Sí, gaznápiro de trapo y orejas largas. Te voy a llevar, pero dame media hora.
-Chuta, ojalá que no cierren, por que si cierran entonces no voy a poder completar el álbun y no voy a poder conculsar en el conculso que regalan una espada del yedái, tío. ¡Quero tener una espada del yedái!
-Ya, majadero, veremos si te sacas el premio, pero antes, dime: ¿qué hacías tan temprano viendo la televisión?
-Es que me dio insocnio por que de los nervios por completar el álbun me desperté tempranito para ir a Salo a completar el álbun, tío. ¡Es verdá, no es mentira!
-Hummm... qué... pasa...
-Tío, despierte, que parece que hubo una guerra en Londres. Yo estaba viendo el Discoverichánel cuando cambié el canal y estaban dando una explotación de una bomba que hizo tira el techo de una micro rojita y descués los señores salían con sangre y parece que algunos señores se murieron, chuta, me da susto, tío... ¿dónde queda Londres? ¿Queda cerca de Santiago?
-Hummm... por lo que te escucho estás hablando de un nuevo atentado... espera un poco... deja vestirme rápido.
-Apúrese, tío, que están repitiendo las imágenes. ¡Venga!
-Mmm... tienes razón. La barbarie, nuevamente.
-¿Qué es la barbarie, tío? ¿Es peligroso?
-Mmm... qué pena que el mundo esté así, ElMonito. Tú no debieras ver esas cosas, pero por desgracia te tocó nacer en este tiempo.
-Yo estaba viendo una pelea de un tigre contra un oso, ¡y ganaba el oso, tío, es verdá, no es mentira! Yo creía que iba ganar el tigre, pero ganó el oso. Entonces me cambié de canal y vi la explotación de la bomba en Londres. ¿Queda cerca Londres, tío?
-Hoy todo está cerca. Nada queda lejos. Lo que pasa en Londres puede pasar en Santiago.
-Me da susto, tío. ¿Cuede haber una explotación en Santiago? Entonces no quero andar en micro ni quero andar en Metro. Quero puro ir a la escuela a pata.
-A pie.
-Me gusta más en auto. ¿Cuede haber una explotación en el auto de usté? La otra vez sonó como una bomba, ¿se acuerda?
-Era el motor, que estaba descalibrado.
-Chuta. Tío, ¿quén tiró las bombas?
-Los de Al Qaeda, dicen. ¡Déjame tranquilo, animalejo!
-Ya, pero no me rete. Tío...
-¡Qué te pasa ahora!
-Es que me da susto que tiren bombas. Yo quero que no tiren bombas en Santiago. Además que si tiran bombas no vamos a poder ir a canjiar las láminas de la Guerra de las Galasias donde Salo. ¿No ve que me prometió...
-¡Cállate de una vez por todas y déjame ver las noticias!
-Ya, ¿pero me va llevar a completar el álbun?
-Sí, gaznápiro de trapo y orejas largas. Te voy a llevar, pero dame media hora.
-Chuta, ojalá que no cierren, por que si cierran entonces no voy a poder completar el álbun y no voy a poder conculsar en el conculso que regalan una espada del yedái, tío. ¡Quero tener una espada del yedái!
-Ya, majadero, veremos si te sacas el premio, pero antes, dime: ¿qué hacías tan temprano viendo la televisión?
-Es que me dio insocnio por que de los nervios por completar el álbun me desperté tempranito para ir a Salo a completar el álbun, tío. ¡Es verdá, no es mentira!
Saturday, July 02, 2005
ElMonito quiere tener parientes
-¡Tío!
-Qué.
-¿Usté es el único pariente que tengo?
-Tú no tienes parientes. Yo suy tu tío por lástima, porque un día vi que te vendían en la calle a mil pesos y te compré.
-¡Pero cómo! ¡O sea que soy guacho!
-Es la verdad, hay que admitirlo. ¡Pero te quiero como si fueras mi hijo!
-¿Y por qué se ríe cuando dice eso? ¡Yo quero que diga eso de verdá, no de mentira!
-Mmm, entonces te quiero como si fueras mi sobrino.
-¿Pero soy su sobrino o no?
-Sobrino de corazón, no de papeles.
-¿Y qués ser sobrino de papeles?
-Ser sobrino de verdad.
-¿Entonces yo soy su sobrino de mentira?
-Lógico. ¡Cuando se ha visto que un títere sea sobrino de verdad de un hombre!
-... de un hombre que está quedando peladito...
-¡Calla, gaznápiro!, o te mando al closet. Y ahí sí que te quiero ver, mira que una tía dice que en el closet te va a picar una araña de rincón.
-No me asuste, querido tío señor Lamordes. Déme un trencito.
-Toma, agradece que me queda uno. Y no debería darte nada, ya que no me has querido mostrar la libreta de notas.
-Me la van a dar antes de las vacaciones de invierno, tío.
-¿Tienes algún rojo?
-No, yo creo que no tengo niuno, porque antes tenía pero parece que me lo borraron porque hice una crueba de recuperación y lo recuperé, o sea que recuperé el rojo y se convirtió en un azul, tío, ¡es verdá, no es mentira!
-Ya. Me voy.
-¡Espérese un poquito! ¿Cuede conseguirme un papel para ser sobrino suyo de verdá, no de mentira?
-¿Y para qué quieres ser sobrino mío de verdad, no de mentira?
-Para comprar láminas del álbun de la Guerra de las Galasias.
-¿Y de dónde sacaste esa barbaridad?
-¿No ve que los señores que son parientes dicen que tienen más plata que los que no son parientes? Entonces en vez de ser sobrino de mentira de usté yo quero ser sobrino de verdá y entonces parece que me van a dar plata y voy a poder completar el álbun, ¿no ve que me faltan como 87 láminas?
-Qué.
-¿Usté es el único pariente que tengo?
-Tú no tienes parientes. Yo suy tu tío por lástima, porque un día vi que te vendían en la calle a mil pesos y te compré.
-¡Pero cómo! ¡O sea que soy guacho!
-Es la verdad, hay que admitirlo. ¡Pero te quiero como si fueras mi hijo!
-¿Y por qué se ríe cuando dice eso? ¡Yo quero que diga eso de verdá, no de mentira!
-Mmm, entonces te quiero como si fueras mi sobrino.
-¿Pero soy su sobrino o no?
-Sobrino de corazón, no de papeles.
-¿Y qués ser sobrino de papeles?
-Ser sobrino de verdad.
-¿Entonces yo soy su sobrino de mentira?
-Lógico. ¡Cuando se ha visto que un títere sea sobrino de verdad de un hombre!
-... de un hombre que está quedando peladito...
-¡Calla, gaznápiro!, o te mando al closet. Y ahí sí que te quiero ver, mira que una tía dice que en el closet te va a picar una araña de rincón.
-No me asuste, querido tío señor Lamordes. Déme un trencito.
-Toma, agradece que me queda uno. Y no debería darte nada, ya que no me has querido mostrar la libreta de notas.
-Me la van a dar antes de las vacaciones de invierno, tío.
-¿Tienes algún rojo?
-No, yo creo que no tengo niuno, porque antes tenía pero parece que me lo borraron porque hice una crueba de recuperación y lo recuperé, o sea que recuperé el rojo y se convirtió en un azul, tío, ¡es verdá, no es mentira!
-Ya. Me voy.
-¡Espérese un poquito! ¿Cuede conseguirme un papel para ser sobrino suyo de verdá, no de mentira?
-¿Y para qué quieres ser sobrino mío de verdad, no de mentira?
-Para comprar láminas del álbun de la Guerra de las Galasias.
-¿Y de dónde sacaste esa barbaridad?
-¿No ve que los señores que son parientes dicen que tienen más plata que los que no son parientes? Entonces en vez de ser sobrino de mentira de usté yo quero ser sobrino de verdá y entonces parece que me van a dar plata y voy a poder completar el álbun, ¿no ve que me faltan como 87 láminas?
Wednesday, March 02, 2005
ElMonito está "deseccionado"
Estoy muy deseccionado porque nadien ve este bloc, yo creía que lo iba ver mucha gente, como mil cuarenta gente, a lo mejor como mil catorce, pero no lo ve nadien, ni siquera lo ve ni tío.
Ni tío el querido señor Lamordes anda medio raro hoy día, dice que no le resultó nada "¡Y por qué!" le pregunté yo y me dijo ¡cállate animal!'', así me trata no le da ni vergüenza y eso que ahora hay más derechos de los niños yo le digo y él me dice "qué me importa gaznápiro porque tuavía no se inventan los derechos de los títeres", así me dice y casi se me le salen las lágrimas, y cuando él me ve una lágrima que se me quere salir de la carganta me dice "¡Mira, una lágrima de cocodrilo!" y yo le digo "¿no ve que es una lágrima de verdad, para que sepa?" y ni tío se ríe y cuando se ríe yo me alegro porque me gusta más cuando se ríe que cuando está enojado porque cuando está enojado se enoja mientras tanto que cuando se ríe está más contento.
Así que como iba diciendo, me aburrí. ¡Quero hablar con alguien y no hay nadien en el cibelespacio! Ni tío ya se fue para su casa y me dejó solo en el close, menos mal que me cude escapar por un ratito y me metí al poncutador de su oficina, pero ya mejor me voy a ir acostar porque me da un poco de julepe quedarme solo porque ya puro casi quedan unos señores guardas que tienen iniforme y a lo mejor son malos, porque en veces he visto guardas con pistolas, pero no pistolas de fulminante ¡porque son pistolas de verdá!. Son revólveres.
Ni tío el querido señor Lamordes anda medio raro hoy día, dice que no le resultó nada "¡Y por qué!" le pregunté yo y me dijo ¡cállate animal!'', así me trata no le da ni vergüenza y eso que ahora hay más derechos de los niños yo le digo y él me dice "qué me importa gaznápiro porque tuavía no se inventan los derechos de los títeres", así me dice y casi se me le salen las lágrimas, y cuando él me ve una lágrima que se me quere salir de la carganta me dice "¡Mira, una lágrima de cocodrilo!" y yo le digo "¿no ve que es una lágrima de verdad, para que sepa?" y ni tío se ríe y cuando se ríe yo me alegro porque me gusta más cuando se ríe que cuando está enojado porque cuando está enojado se enoja mientras tanto que cuando se ríe está más contento.
Así que como iba diciendo, me aburrí. ¡Quero hablar con alguien y no hay nadien en el cibelespacio! Ni tío ya se fue para su casa y me dejó solo en el close, menos mal que me cude escapar por un ratito y me metí al poncutador de su oficina, pero ya mejor me voy a ir acostar porque me da un poco de julepe quedarme solo porque ya puro casi quedan unos señores guardas que tienen iniforme y a lo mejor son malos, porque en veces he visto guardas con pistolas, pero no pistolas de fulminante ¡porque son pistolas de verdá!. Son revólveres.
Tuesday, March 01, 2005
Genio, estudio y buenas notas
-Tío, tío...
-Qué.
-No los ve nadien.
-Y qué.
-Que no los ve nadien. Imagínese que usté dijo que en el mundo hay más o menos como cinco millones de personas y niuna sola los está viendo.
-Y qué.
-Que yo quero que me vean a mí, porque yo quero ser famoso. ¡Quero ser más famoso que Maradona!
-¿Quieres ser tan famoso como ese tarado baboso que ya no puede ni andar con la droga que toma?
-No, yo quero ser más famoso que el tío Maradona.
-Bueno, haz algo genial entonces o mata al Papa.
-Mejor hago algo genial. ¿Qué es algo genial, tío?
-Lo que hacía Pelé. ¡Ese sí que hacía cosas geniales!
-¿Le pegaba de cabecita, tío?
-Sí.
-Una vez dice usté que el chita Cruz saltó más alto quél y le robó la pelota.
-Eso lo vio en una revista, pero el tío Urrutia O'Nell después me dijo que no era tan cierto.
-¿Que no era cierto, tío? ¿No había revista?
-No había cabecita.
-¿O sea que Pelé no tenía cabeza o o sea que chita Cruz no tenía cabeza?
-Los dos tenían cabeza, pero Pelé tenía más cabeza que el chita Cruz.
-Ah. Quero hacer algo genial.
-Qué.
-Sacarme un siete en inglés.
-Eso no es genial. Eso es simplemente estudiar disciplinadamente.
-¿Los que estudian no son geniales?
-Los genios son genios aunque no estudien.
-Entonces no estudio. Qué bueno.
-¡Entonces estudiarás más que nunca!, porque tú eres un pobre gusano atitiritado que no sirve para nada.
-Tío, ¿ve ques malo usté? Me dieron ganas de llorar.
-La verdad es cruel, querido títere, pero no te hagas mala sangre. Cuando seas grande me agradecerás el haber estudiado.
-¿Para qué sirve estudiar, tío?
-Para sacarte buenas notas. Lo demás no importa. Todas las materias que estudies se irán a la basura, pero habrán quedado las notas.
-En la libreta. A mí me gustan las azules y el número de nota que más me gusta es el siete, porque tiene un palito en la mitad. ¡Es verdá, no es mentira!
-Así es. Y ahora, ¡a estudiar, que llegó marzo!
-No quero. Yo quero que alguien me vea porque quero ser famoso, más famoso que el tío Maradona. Aunque esté guatoncito...
-Qué.
-No los ve nadien.
-Y qué.
-Que no los ve nadien. Imagínese que usté dijo que en el mundo hay más o menos como cinco millones de personas y niuna sola los está viendo.
-Y qué.
-Que yo quero que me vean a mí, porque yo quero ser famoso. ¡Quero ser más famoso que Maradona!
-¿Quieres ser tan famoso como ese tarado baboso que ya no puede ni andar con la droga que toma?
-No, yo quero ser más famoso que el tío Maradona.
-Bueno, haz algo genial entonces o mata al Papa.
-Mejor hago algo genial. ¿Qué es algo genial, tío?
-Lo que hacía Pelé. ¡Ese sí que hacía cosas geniales!
-¿Le pegaba de cabecita, tío?
-Sí.
-Una vez dice usté que el chita Cruz saltó más alto quél y le robó la pelota.
-Eso lo vio en una revista, pero el tío Urrutia O'Nell después me dijo que no era tan cierto.
-¿Que no era cierto, tío? ¿No había revista?
-No había cabecita.
-¿O sea que Pelé no tenía cabeza o o sea que chita Cruz no tenía cabeza?
-Los dos tenían cabeza, pero Pelé tenía más cabeza que el chita Cruz.
-Ah. Quero hacer algo genial.
-Qué.
-Sacarme un siete en inglés.
-Eso no es genial. Eso es simplemente estudiar disciplinadamente.
-¿Los que estudian no son geniales?
-Los genios son genios aunque no estudien.
-Entonces no estudio. Qué bueno.
-¡Entonces estudiarás más que nunca!, porque tú eres un pobre gusano atitiritado que no sirve para nada.
-Tío, ¿ve ques malo usté? Me dieron ganas de llorar.
-La verdad es cruel, querido títere, pero no te hagas mala sangre. Cuando seas grande me agradecerás el haber estudiado.
-¿Para qué sirve estudiar, tío?
-Para sacarte buenas notas. Lo demás no importa. Todas las materias que estudies se irán a la basura, pero habrán quedado las notas.
-En la libreta. A mí me gustan las azules y el número de nota que más me gusta es el siete, porque tiene un palito en la mitad. ¡Es verdá, no es mentira!
-Así es. Y ahora, ¡a estudiar, que llegó marzo!
-No quero. Yo quero que alguien me vea porque quero ser famoso, más famoso que el tío Maradona. Aunque esté guatoncito...
Tuesday, January 18, 2005
ElMonito sale del closet
Cada cierto tiempo los periodistas acostumbran a ordenar sus documentos. Son tantos los que reciben diariamente que si no practican una limpieza diaria los estantes se van engrosando traicioneramente y de pronto los armarios revientan. Ahora, después de cinco años, M. Lamordes se decidió a acometer la ingrata tarea. Y llega a sudar.
-¡Uf, cuánto papel!... pero... ¿y esto? ¡Si todavía está aquí!
-Hola, querido tío señor Lamordes... ¡cof, cof, está más viejito, cof, cof! Por fin se acordó de este pobre y triste títere...
-¡ElMonito! Casi te había olvidado, a ti y a tus impertinencias. ¿Cómo estás?
-¿Cómo que ‘‘casi me había olvidado’’, tío? ¡Casi-casi-casi!, o sea que me había olvidado de verdá, no de mentira, porque mire como me tiene adentro del clóse, en completo estado de enflaquecidad. ¡Estoy en los puros güesitos y no se cómo todavía cuedo hablar así como me está oyendo hablar, mientras tanto que como no podía hablar se me había olvidado hablar y ahora que estoy hablando me acordé que me gusta hablar, tío, así que pregúnteme para que le conteste!
-¿Y qué te voy a preguntar, si ya veo que estás vivito y coleando? Pregúntame tú, mejor.
-¿Se clasificó la selección para jugar el Mundial de Corea, tío?
-¡Pero si el Mundial de Corea y Japón ya se jugó hace dos años! Ahora viene el Mundial de Alemania.
-¡Chuta, el mundial de Alemania! Ojalá que los clasifiquemos porque yo quero comer dienesa porque dicen tío que las dienesas nacieron en Alemania.
-¿De dónde sacaste esa estupidez? Las vienesas habrán nacido en Austria.
-¿Autria no es de Alemania?
-Austria es Austria y Alemania es Alemania. Ahora, que hayan sido uno solo en la Segunda Guerra Mundial es otra cosa, pero sería una pérdida de tiempo explicarte.
-¿No ve que me está mirando en menos, tío? Por eso descués me dan los nervios de la tristeza y me dan ganas de llorar. ¿Cuánto crecí en este tiempo?
-A ver... dos milímetros. Muy poco. Te estás quedando chico.
-¿Cuánto son dos milímitros, querido tío señor Lamordes?
-Esto.
-¡Dos palitos! ¿Eso no más?
-Eso no más.
-Chuta. Quedé chico. Parece que voy a ser chico. ¿El tío Zaldívar tuavía está vivo, tío?
-¿Por qué dices eso? Claro que está vivo. Y sigue siendo senador.
-¿Y el tío Horacio Saavedra tan bien es senador... bah, tan bien está vivo?
-Claro que sí.
-Entonces yo tan bien cuedo ser chico, porque los chicos cueden ser famosos. Quero ser chico.
-El enano degollador también era chico.
-¿Quién era el enano gollador?
-El del crimen del hotel Princesa.
-¿Qué cosa es el hotel Princesa?
-¡Qué sabes tú! ¡No sabes nada!
-¡Pero si no me lee los diraios cómo quere que sepa!
-Está bien, está bien. Además, casi nadie se acuerda ahora de ese crimen. Los años pasan para todos.
-No importa tío que se ponga viejito, porque yo lo voy a seguir queriendo igual que cuando me compró un trencito ese día que me llevó al Sológico a ver al hicocótamo ¿se acuerda?
-Este... sí... me acuerdo perfectamente.
-Cómpreme un trencito.
-¿Que ya tienes hambre?
-¡Pero si no me ha dado chocolate hace cinco años! Merezco por lo mínimo como catorce chocolates. ¡No, mejor merezco por lo mínimo como once chocolates para que sepa!
-Está bien. Acompáñame a la máquina de dulces.
-¡Vivaaaa!
-Ven, dame la mano... Oye, de verdad que estás en los huesos.
-Míreme las rodillas, tengo como unas pelotitas de güeso en la mitad de las rodillas... Ah... tengo hambre... quero chocolate.
-Toma...
-¡No, espere!
-¿Qué?
-¿Ve que la embarró? Siempre la embarra para que no esté contento... ahhh... ¡guaaaaaaaa!
-¿Pero qué te pasa, El Monito? ¡Aquí está tu chocolate! ¿No lo ves? Toma, cómetelo.
-¡Es que yo quería apretar los botoncitos de la máquina!... ¡Guaaaaa!
-No llores tan fuerte, que van a escuchar. Ven, échale ahora tú las monedas y sacas otro.
-No. Tan bien quero papas fritas. ¿Cuál es el botón de las papas fritas, tío?
-Ya deberías conocer los números y las letras. Es el H-14, ¿ves? Aprietas la letra H y después el número 14. ¿Entendiste?
-Claro, pero no mucho. Esplíqueme un poquito.
-No has cambiado nada. ¿Cuál es la H?
-Eh... la H... ¿esta?
-No, imbécil. ¡Esa es la M! La H esta ésta, ¿ves?
-Ya... no me rete. ¿Por qué me reta bajito? ¿Por qué no me reta fuerte?
-Concéntrate. Mira. Este es el número 14. Un 1 con un 4. ¿Entendiste?
-Ya. ¿Cuedo apretar los botoncitos?
-Hazlo. Firmemente. ¡Cuidado, no saques el dedo!... ¿Ves? Perdimos la moneda.
-Chuta, la máquina los robó la moneda, tío. Fregamos no más... ¿No le quedan más monedas?
-Me queda la última. Ahora aprieta firme, sin despegar el dedo. ¡Eso! ¿Ves como caen las papas fritas?
-¡Viva! ¡Usté es un genio, querido tío señor Lamordes, lo malo es que es muy retón pero yo creo que con el tiempo me va perdonar porque ahora me voy a poner aplicado y no me voy a portar nunca más mal y siempre me voy a portar puro bien pero no me deje más encerrado en el clóse, ¿no ve que a lo mejor por eso crecí puros dos palitos no más?
-¡Uf, cuánto papel!... pero... ¿y esto? ¡Si todavía está aquí!
-Hola, querido tío señor Lamordes... ¡cof, cof, está más viejito, cof, cof! Por fin se acordó de este pobre y triste títere...
-¡ElMonito! Casi te había olvidado, a ti y a tus impertinencias. ¿Cómo estás?
-¿Cómo que ‘‘casi me había olvidado’’, tío? ¡Casi-casi-casi!, o sea que me había olvidado de verdá, no de mentira, porque mire como me tiene adentro del clóse, en completo estado de enflaquecidad. ¡Estoy en los puros güesitos y no se cómo todavía cuedo hablar así como me está oyendo hablar, mientras tanto que como no podía hablar se me había olvidado hablar y ahora que estoy hablando me acordé que me gusta hablar, tío, así que pregúnteme para que le conteste!
-¿Y qué te voy a preguntar, si ya veo que estás vivito y coleando? Pregúntame tú, mejor.
-¿Se clasificó la selección para jugar el Mundial de Corea, tío?
-¡Pero si el Mundial de Corea y Japón ya se jugó hace dos años! Ahora viene el Mundial de Alemania.
-¡Chuta, el mundial de Alemania! Ojalá que los clasifiquemos porque yo quero comer dienesa porque dicen tío que las dienesas nacieron en Alemania.
-¿De dónde sacaste esa estupidez? Las vienesas habrán nacido en Austria.
-¿Autria no es de Alemania?
-Austria es Austria y Alemania es Alemania. Ahora, que hayan sido uno solo en la Segunda Guerra Mundial es otra cosa, pero sería una pérdida de tiempo explicarte.
-¿No ve que me está mirando en menos, tío? Por eso descués me dan los nervios de la tristeza y me dan ganas de llorar. ¿Cuánto crecí en este tiempo?
-A ver... dos milímetros. Muy poco. Te estás quedando chico.
-¿Cuánto son dos milímitros, querido tío señor Lamordes?
-Esto.
-¡Dos palitos! ¿Eso no más?
-Eso no más.
-Chuta. Quedé chico. Parece que voy a ser chico. ¿El tío Zaldívar tuavía está vivo, tío?
-¿Por qué dices eso? Claro que está vivo. Y sigue siendo senador.
-¿Y el tío Horacio Saavedra tan bien es senador... bah, tan bien está vivo?
-Claro que sí.
-Entonces yo tan bien cuedo ser chico, porque los chicos cueden ser famosos. Quero ser chico.
-El enano degollador también era chico.
-¿Quién era el enano gollador?
-El del crimen del hotel Princesa.
-¿Qué cosa es el hotel Princesa?
-¡Qué sabes tú! ¡No sabes nada!
-¡Pero si no me lee los diraios cómo quere que sepa!
-Está bien, está bien. Además, casi nadie se acuerda ahora de ese crimen. Los años pasan para todos.
-No importa tío que se ponga viejito, porque yo lo voy a seguir queriendo igual que cuando me compró un trencito ese día que me llevó al Sológico a ver al hicocótamo ¿se acuerda?
-Este... sí... me acuerdo perfectamente.
-Cómpreme un trencito.
-¿Que ya tienes hambre?
-¡Pero si no me ha dado chocolate hace cinco años! Merezco por lo mínimo como catorce chocolates. ¡No, mejor merezco por lo mínimo como once chocolates para que sepa!
-Está bien. Acompáñame a la máquina de dulces.
-¡Vivaaaa!
-Ven, dame la mano... Oye, de verdad que estás en los huesos.
-Míreme las rodillas, tengo como unas pelotitas de güeso en la mitad de las rodillas... Ah... tengo hambre... quero chocolate.
-Toma...
-¡No, espere!
-¿Qué?
-¿Ve que la embarró? Siempre la embarra para que no esté contento... ahhh... ¡guaaaaaaaa!
-¿Pero qué te pasa, El Monito? ¡Aquí está tu chocolate! ¿No lo ves? Toma, cómetelo.
-¡Es que yo quería apretar los botoncitos de la máquina!... ¡Guaaaaa!
-No llores tan fuerte, que van a escuchar. Ven, échale ahora tú las monedas y sacas otro.
-No. Tan bien quero papas fritas. ¿Cuál es el botón de las papas fritas, tío?
-Ya deberías conocer los números y las letras. Es el H-14, ¿ves? Aprietas la letra H y después el número 14. ¿Entendiste?
-Claro, pero no mucho. Esplíqueme un poquito.
-No has cambiado nada. ¿Cuál es la H?
-Eh... la H... ¿esta?
-No, imbécil. ¡Esa es la M! La H esta ésta, ¿ves?
-Ya... no me rete. ¿Por qué me reta bajito? ¿Por qué no me reta fuerte?
-Concéntrate. Mira. Este es el número 14. Un 1 con un 4. ¿Entendiste?
-Ya. ¿Cuedo apretar los botoncitos?
-Hazlo. Firmemente. ¡Cuidado, no saques el dedo!... ¿Ves? Perdimos la moneda.
-Chuta, la máquina los robó la moneda, tío. Fregamos no más... ¿No le quedan más monedas?
-Me queda la última. Ahora aprieta firme, sin despegar el dedo. ¡Eso! ¿Ves como caen las papas fritas?
-¡Viva! ¡Usté es un genio, querido tío señor Lamordes, lo malo es que es muy retón pero yo creo que con el tiempo me va perdonar porque ahora me voy a poner aplicado y no me voy a portar nunca más mal y siempre me voy a portar puro bien pero no me deje más encerrado en el clóse, ¿no ve que a lo mejor por eso crecí puros dos palitos no más?
Friday, January 14, 2005
ElMonito va al circo
-Tío, lléveme al circo de Las ánguilas humanas.
-Las águilas humanas.
-Eso. Lléveme.
-No puedo. Estoy ocupado.
-¡Pero si ya trabajó! ¡Ya escribió las noticias!
-Me estoy documentando.
-¡Siempre dice lo mismo y yo lo veo que no está tan ocupado, porque está puro leyendo el diraio!
-Eso es estar ocupado. Estar leyendo.
-Estar ocupado es estar haciendo las tareas o estar poniéndose el iniforme o tan bien cuede ser estar ocupado... estar ocupado....
-Ya, calla, títere de poca monta. Ve a tu closet a dormir, que atardece.
-¡No quero, porque yo quero ir al circo de Las ánguilas humanas.
-Las águilas humanas.
-Lléveme.
-No.
-Entonces fregué no más. No voy a poder ir al circo de Las ánguilas humanas. Y justo que yo quería ver los osos que juegan a la pelota y el niño que lo disparan por un cañón de verdá y sale volando por el aire y justo va caer al otro lado del circo, y casi cae encima de la parca del circo, tío.
-¿Dónde viste eso?
-Me lo contaron unos niñitos de la esquina de su casa donde vive usté.
-¿Cuándo te llevé a mi casa?
-El domingo que pasó. ¿Que no se acuerda?
-De veras. Se me había olvidado.
-Entonces ahora lléveme al circo...¶
-... Las águilas humanas.
Tanta insistencia de ElMonito termina por cansar a su tío, quien dobla el periódico, se pone el vestón y toma de la mano al títere. ElMonito salta de alegría. El pobre pasa su vida en el diario, guardado en un closet. Es un milagro que ahora su tío se haya compadecido de él y lo haya decidido sacar a la calle para romper la rutina. En un dos por tres se han subido al Metro y en menos de diez minutos están ante la boletería del circo.
-Empezaron los problemas, masculla el tío.
-¿Por qué? -pregunta El Monito.
-¿Que no ves la tremenda cola?
-Chuta; entonces a lo mejor los vamos a perder el acto principal donde tiran al niñito por el cañón de verdá y va dar al otro lado del circo y casi sale para la calle el niñito, tío.
-Tal vez. ¡Hummm, diablos!
Los minutos pasan y la fila avanza lentamente. El tío ahora reclama porque hace frío. Finalmente llega a la ventanilla.
-Un adulto.
-¿Me está comprando entrada de grande, tío?
-¡Calla, animalejo!
-¡Pero compró una sola entrada! ¡Quere decir que me va dejar afuera!
-¡Guarda silencio! Ven conmigo y no hables.
-¿Para qué?
-Cuando lleguemos a la entrada te pasas por debajo mientras yo muestro el boleto.
-¡No, porque me da vergüenza!
-No tienes otro camino. Ya vamos llegando.
-No quero, tío.
-Ahora, pásate.
El tío muestra su boleto e ingresa. En el tumulto, su sobrino se le pierde.
-¡ElMonito, dónde estás!- le grita, pero nadie responde y la gente lo empuja hacia la carpa. El Monito, en tanto, ha caído en las manos del mortal De Lezna, quien lo conduce al instante al carromato del siniestro doctor Cao de Nanjing. Una vez allí, abre la puerta y lo arroja hacia adentro. El maléfico chino abre los ojos y exclama:
-¡Otlo niño tonto que quelel pasal glatis al cilco!
De Lezna, quien se gana la vida esperando momentos como éste, para arrojar ácido a la cara de los infantes y deformarles el rostro, echa su mano al frasco que guarda siempre en el bolsillo para proceder, pero su jefe lo detiene.
-Dejal títele conmigo, De Lezna, polque palece que tenel colazón goldito.
Cada loco con su tema, piensa De Lezna, y se retira. Dentro del carromato, el doctor Cao se dispone a sacarle el corazón a ElMonito para devorárselo y así poder seguir viviendo. El pequeño tirita de susto.
-¡Tío señor Lamordes! ¡Estoy preso por un dostor que se llama el dostor Cao de Nanllín!
El doctor Cao ríe y se enfurece.
-¡Glital más fuelte, polque afuela no escuchal nadie! ¡Glital! ¡Glital!
-¡Tío, ayúdeme!
Realmente, los gritos de ElMonito se pierden entre las voces de algarabía. El doctor Cao se sube las mangas y ya canta victoria. Mientras se prepara para la tenebrosa operación, entona una vieja canción inventada en su niñez:
El doctol Cao de Nanjing, viene a sacal el colazón, cuiden a sus niños pol favol, pues de lo contlalio molilaaaan...
Cuando se acerca a la silla donde está sentado ElMonito lo mira a los ojos y acerca su mano derecha. Sus garras se le clavan en el pecho y la mano comienza a introducirse hasta tocar el pequeño corazón, que palpita de angustia.
-¡Ayyyy! ¡No me saque el corazón, dostor Cao de Nanllín! -grita, horrorizado.
El doctor palpa el órgano con la mano.
-Sacal colazón con venas y altelias -amenaza.
ElMonito casi desfallece. Siente cómo las garras aprietan y sueltan, hasta que de pronto nota una mirada de molestia en el chino. Las garras se retiran, vacías.
-No tenel nada de calne. Estal inmadulo -se lamenta.
Pero la pesadilla no ha finalizado. El doctor Cao se levanta y llama a De Lezna. Antes, le comenta al títere:
-¡Suflilás pol paltida doble! ¡Y después vendlá un ejélcito de latas y te comelá las patas!
-Ay, no dostor Cao de Nanllín -suplica ElMonito- porque no me lavé los pies, porque ando hace como tres días con las zapatillas. Entonces las ratas cueden dormirse y descués se las cueden comer los gatos, ¿no ve?
De Lezna llega a la puerta y pregunta:
-¿Lo de siempre?
El chino le contesta con una reverencia. ¡La reverencia de la muerte! El esbirro desaparece con ElMonito, tras unas cortinas.
En el circo, todo es alegría y novedad, pero el tío no se fija en la pista, sino que dirige sus miradas hacia los palcos, tribunas y galerías. Casi llora de ansiedad.
-¡Por qué seré tan descuidado con el pobre títere! -se lamenta- ¡Por qué lo trataré tan mal!
Pero la vida no se arregla con lamentos y en el intermedio recorre el circo completo, por dentro y fuera, sin dar con él. Contempla con tristeza cómo los niños se abrazan a sus padres, cómo les exigen bebidas, golosinas, y cómo los mayores, aún los más humildes, los consienten.
-Si lo encuentro seré como un padre para él -se promete a sí mismo.
La orquesta llama a proseguir la función, que se inicia con un show del payaso Gondolita y una prueba de malabarismo de Matillitas, el Gusanómeno del Círculo. Humberta, la Mujer de Plástico, hace maravillas en el trapecio y los osos se lucen jugando a la pelota. Ha llegado la hora del número estelar, a cargo del profesor Fumarola. Dos hombres arrastran un pesado cañón y lo colocan en un extremo de la pista. El público enmudece y los niños se tapan la vista con las manos cuando arriba, casi rozando la carpa, se enciende un aro, por el cual pasará una persona que será disparada desde el cañón.
El profesor Fumarola mide la distancia y calcula el ángulo. Cuando acerca el fósforo a la mecha aparece la cabeza de El Monito desde adentro del cañón.
-¡Tío, sálveme! -grita.
-¡ElMonito! -exclama su tío, en la galería.
La gente lo mira, extrañada. Los padres tranquilizan a sus hijos y les explican que eso es parte del espectáculo.
-¡No dispare! -grita el tío.
El público está hipnotizado, mirando el cañón.
El fósforo toca la mecha.
-¡Booooom! -suena el disparo.
ElMonito se eleva por los aires y pasa medio a medio del aro en llamas, atraviesa volando la pista y va a dar a la galería... ¡justo a los brazos de su tío!
El público aplaude de pie y felicita al profesor Fumarola, quien saluda y se retira. El títere casi no puede hablar.
-Menos mal que me salvé -dice, con voz bajita.
-Ya estás en mis brazos y nunca más te voy a dejar solo, lo consuela su tío, nervioso.
-¿No ve que eso me pasó porque usté me dijo que me calara y no me quiso comprar la entrada, entonces descués llegó un señor malo y me llevó al carro de otro señor malo que es un chino que se llama el dostor Cao de Nanllín...?
-Pero el doctor Cao de Nanjing no es malo, ElMonito. Es el mago del circo.
-¡Es malo, tío! ¡Me quería sacar el corazón!
-Qué ridiculeces dices.
-¡Es verdá, no es mentira!
-Tú y tus fantasías infantiles. Míralo, ahí está.
El doctor Cao se mueve con maestría en la pista. Inventa unas palomas en una jaula vacía y rocía de perfume oriental el ambiente, mientras una música de flautas le da un cariz misterioso a la escena. Los niños aplauden al chino, quien se despide con una reverencia.
-¡Mire, tío, esa es la reverencia de la muerte! ¡Es la misma reverencia que le hizo al otro señor malo que me quería echar fuego en la cara por un tubito de vidrio!
El espectáculo ha terminado. Ambos caminan hacia la calle.
-¡Ese es el otro señor malo, tío! ¡Ese que está ahí!
-Calla, tonto. Es un simple guardia del circo. Mira, nos saluda amablemente. Dile buenas noches.
-¡Pero si es malo!
-¡Saluda, animal!
-No quero.
-Saluda. Sé educado. ¡Vamos!
-Buenas noches, señor... malo.
-Buenas noches, títere, buenas noches. ¿Te gustaría conocer el circo? ¡Ven con tu tío, acompáñame!
-¿Está más loco? Ni tonto, porque usté me quería echar fuego en la cara con un tubito.
-Sé educado con el guardia, ElMonito. Entremos un momento.
-¡No! ¡Quero ir a su casa con usté!
-¡Al closet te llevo ahora mismo, por desobediente!
El tío se dirige al guardia, antes de marcharse.
-Discúlpelo, por favor. Es que tiene sueño y está cansado. Así son los niños .
Una vez sentados en el Metro, con tantas emociones vividas, ElMonito se duerme profundamente en los brazos de su tío. Ya no le importa dónde pasar la noche, si en un closet o en una casa. Su sueño es muy profundo.
Apenas siente cuando lo depositan en una blanda cama y le dan un beso. Apenas esboza una sonrisa de placer... al continuar durmiendo.
-Las águilas humanas.
-Eso. Lléveme.
-No puedo. Estoy ocupado.
-¡Pero si ya trabajó! ¡Ya escribió las noticias!
-Me estoy documentando.
-¡Siempre dice lo mismo y yo lo veo que no está tan ocupado, porque está puro leyendo el diraio!
-Eso es estar ocupado. Estar leyendo.
-Estar ocupado es estar haciendo las tareas o estar poniéndose el iniforme o tan bien cuede ser estar ocupado... estar ocupado....
-Ya, calla, títere de poca monta. Ve a tu closet a dormir, que atardece.
-¡No quero, porque yo quero ir al circo de Las ánguilas humanas.
-Las águilas humanas.
-Lléveme.
-No.
-Entonces fregué no más. No voy a poder ir al circo de Las ánguilas humanas. Y justo que yo quería ver los osos que juegan a la pelota y el niño que lo disparan por un cañón de verdá y sale volando por el aire y justo va caer al otro lado del circo, y casi cae encima de la parca del circo, tío.
-¿Dónde viste eso?
-Me lo contaron unos niñitos de la esquina de su casa donde vive usté.
-¿Cuándo te llevé a mi casa?
-El domingo que pasó. ¿Que no se acuerda?
-De veras. Se me había olvidado.
-Entonces ahora lléveme al circo...¶
-... Las águilas humanas.
Tanta insistencia de ElMonito termina por cansar a su tío, quien dobla el periódico, se pone el vestón y toma de la mano al títere. ElMonito salta de alegría. El pobre pasa su vida en el diario, guardado en un closet. Es un milagro que ahora su tío se haya compadecido de él y lo haya decidido sacar a la calle para romper la rutina. En un dos por tres se han subido al Metro y en menos de diez minutos están ante la boletería del circo.
-Empezaron los problemas, masculla el tío.
-¿Por qué? -pregunta El Monito.
-¿Que no ves la tremenda cola?
-Chuta; entonces a lo mejor los vamos a perder el acto principal donde tiran al niñito por el cañón de verdá y va dar al otro lado del circo y casi sale para la calle el niñito, tío.
-Tal vez. ¡Hummm, diablos!
Los minutos pasan y la fila avanza lentamente. El tío ahora reclama porque hace frío. Finalmente llega a la ventanilla.
-Un adulto.
-¿Me está comprando entrada de grande, tío?
-¡Calla, animalejo!
-¡Pero compró una sola entrada! ¡Quere decir que me va dejar afuera!
-¡Guarda silencio! Ven conmigo y no hables.
-¿Para qué?
-Cuando lleguemos a la entrada te pasas por debajo mientras yo muestro el boleto.
-¡No, porque me da vergüenza!
-No tienes otro camino. Ya vamos llegando.
-No quero, tío.
-Ahora, pásate.
El tío muestra su boleto e ingresa. En el tumulto, su sobrino se le pierde.
-¡ElMonito, dónde estás!- le grita, pero nadie responde y la gente lo empuja hacia la carpa. El Monito, en tanto, ha caído en las manos del mortal De Lezna, quien lo conduce al instante al carromato del siniestro doctor Cao de Nanjing. Una vez allí, abre la puerta y lo arroja hacia adentro. El maléfico chino abre los ojos y exclama:
-¡Otlo niño tonto que quelel pasal glatis al cilco!
De Lezna, quien se gana la vida esperando momentos como éste, para arrojar ácido a la cara de los infantes y deformarles el rostro, echa su mano al frasco que guarda siempre en el bolsillo para proceder, pero su jefe lo detiene.
-Dejal títele conmigo, De Lezna, polque palece que tenel colazón goldito.
Cada loco con su tema, piensa De Lezna, y se retira. Dentro del carromato, el doctor Cao se dispone a sacarle el corazón a ElMonito para devorárselo y así poder seguir viviendo. El pequeño tirita de susto.
-¡Tío señor Lamordes! ¡Estoy preso por un dostor que se llama el dostor Cao de Nanllín!
El doctor Cao ríe y se enfurece.
-¡Glital más fuelte, polque afuela no escuchal nadie! ¡Glital! ¡Glital!
-¡Tío, ayúdeme!
Realmente, los gritos de ElMonito se pierden entre las voces de algarabía. El doctor Cao se sube las mangas y ya canta victoria. Mientras se prepara para la tenebrosa operación, entona una vieja canción inventada en su niñez:
El doctol Cao de Nanjing, viene a sacal el colazón, cuiden a sus niños pol favol, pues de lo contlalio molilaaaan...
Cuando se acerca a la silla donde está sentado ElMonito lo mira a los ojos y acerca su mano derecha. Sus garras se le clavan en el pecho y la mano comienza a introducirse hasta tocar el pequeño corazón, que palpita de angustia.
-¡Ayyyy! ¡No me saque el corazón, dostor Cao de Nanllín! -grita, horrorizado.
El doctor palpa el órgano con la mano.
-Sacal colazón con venas y altelias -amenaza.
ElMonito casi desfallece. Siente cómo las garras aprietan y sueltan, hasta que de pronto nota una mirada de molestia en el chino. Las garras se retiran, vacías.
-No tenel nada de calne. Estal inmadulo -se lamenta.
Pero la pesadilla no ha finalizado. El doctor Cao se levanta y llama a De Lezna. Antes, le comenta al títere:
-¡Suflilás pol paltida doble! ¡Y después vendlá un ejélcito de latas y te comelá las patas!
-Ay, no dostor Cao de Nanllín -suplica ElMonito- porque no me lavé los pies, porque ando hace como tres días con las zapatillas. Entonces las ratas cueden dormirse y descués se las cueden comer los gatos, ¿no ve?
De Lezna llega a la puerta y pregunta:
-¿Lo de siempre?
El chino le contesta con una reverencia. ¡La reverencia de la muerte! El esbirro desaparece con ElMonito, tras unas cortinas.
En el circo, todo es alegría y novedad, pero el tío no se fija en la pista, sino que dirige sus miradas hacia los palcos, tribunas y galerías. Casi llora de ansiedad.
-¡Por qué seré tan descuidado con el pobre títere! -se lamenta- ¡Por qué lo trataré tan mal!
Pero la vida no se arregla con lamentos y en el intermedio recorre el circo completo, por dentro y fuera, sin dar con él. Contempla con tristeza cómo los niños se abrazan a sus padres, cómo les exigen bebidas, golosinas, y cómo los mayores, aún los más humildes, los consienten.
-Si lo encuentro seré como un padre para él -se promete a sí mismo.
La orquesta llama a proseguir la función, que se inicia con un show del payaso Gondolita y una prueba de malabarismo de Matillitas, el Gusanómeno del Círculo. Humberta, la Mujer de Plástico, hace maravillas en el trapecio y los osos se lucen jugando a la pelota. Ha llegado la hora del número estelar, a cargo del profesor Fumarola. Dos hombres arrastran un pesado cañón y lo colocan en un extremo de la pista. El público enmudece y los niños se tapan la vista con las manos cuando arriba, casi rozando la carpa, se enciende un aro, por el cual pasará una persona que será disparada desde el cañón.
El profesor Fumarola mide la distancia y calcula el ángulo. Cuando acerca el fósforo a la mecha aparece la cabeza de El Monito desde adentro del cañón.
-¡Tío, sálveme! -grita.
-¡ElMonito! -exclama su tío, en la galería.
La gente lo mira, extrañada. Los padres tranquilizan a sus hijos y les explican que eso es parte del espectáculo.
-¡No dispare! -grita el tío.
El público está hipnotizado, mirando el cañón.
El fósforo toca la mecha.
-¡Booooom! -suena el disparo.
ElMonito se eleva por los aires y pasa medio a medio del aro en llamas, atraviesa volando la pista y va a dar a la galería... ¡justo a los brazos de su tío!
El público aplaude de pie y felicita al profesor Fumarola, quien saluda y se retira. El títere casi no puede hablar.
-Menos mal que me salvé -dice, con voz bajita.
-Ya estás en mis brazos y nunca más te voy a dejar solo, lo consuela su tío, nervioso.
-¿No ve que eso me pasó porque usté me dijo que me calara y no me quiso comprar la entrada, entonces descués llegó un señor malo y me llevó al carro de otro señor malo que es un chino que se llama el dostor Cao de Nanllín...?
-Pero el doctor Cao de Nanjing no es malo, ElMonito. Es el mago del circo.
-¡Es malo, tío! ¡Me quería sacar el corazón!
-Qué ridiculeces dices.
-¡Es verdá, no es mentira!
-Tú y tus fantasías infantiles. Míralo, ahí está.
El doctor Cao se mueve con maestría en la pista. Inventa unas palomas en una jaula vacía y rocía de perfume oriental el ambiente, mientras una música de flautas le da un cariz misterioso a la escena. Los niños aplauden al chino, quien se despide con una reverencia.
-¡Mire, tío, esa es la reverencia de la muerte! ¡Es la misma reverencia que le hizo al otro señor malo que me quería echar fuego en la cara por un tubito de vidrio!
El espectáculo ha terminado. Ambos caminan hacia la calle.
-¡Ese es el otro señor malo, tío! ¡Ese que está ahí!
-Calla, tonto. Es un simple guardia del circo. Mira, nos saluda amablemente. Dile buenas noches.
-¡Pero si es malo!
-¡Saluda, animal!
-No quero.
-Saluda. Sé educado. ¡Vamos!
-Buenas noches, señor... malo.
-Buenas noches, títere, buenas noches. ¿Te gustaría conocer el circo? ¡Ven con tu tío, acompáñame!
-¿Está más loco? Ni tonto, porque usté me quería echar fuego en la cara con un tubito.
-Sé educado con el guardia, ElMonito. Entremos un momento.
-¡No! ¡Quero ir a su casa con usté!
-¡Al closet te llevo ahora mismo, por desobediente!
El tío se dirige al guardia, antes de marcharse.
-Discúlpelo, por favor. Es que tiene sueño y está cansado. Así son los niños
Una vez sentados en el Metro, con tantas emociones vividas, ElMonito se duerme profundamente en los brazos de su tío. Ya no le importa dónde pasar la noche, si en un closet o en una casa. Su sueño es muy profundo.
Apenas siente cuando lo depositan en una blanda cama y le dan un beso. Apenas esboza una sonrisa de placer... al continuar durmiendo.
Subscribe to:
Posts (Atom)
ElMonito celebra sus cien mil visitas
Hace escasos minutos ElMonito acaba de pasar las cien mil vistas en el blog. ¡Honor al títere y a su querido tío el señor Lamordes! A pesar ...
-
-Tío, ¿que son esos basureritos que aparecen al final de su bloc donde cuenta las cosas que digo yo en vez que las que piensa usté , porqu...
-
-¡Tío! ¡Tío! ¡Tíooooo! -Qué. -Salió Michelle Bachelet y ahora va ver una Presidente que es mujer, no que es hombre, o sea que no va ser R...
-
-Qué haces con esa escoba, renacuajo. -Me estoy estrenando , tío. -¿Estrenando o entrenando? - Estrenando . -"Estrenando" para qué...