ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Friday, February 27, 2009

"El piscinazo de la Reina del Festival fue muy cortito"

-¿Te gustó el show de anoche del Festival, ElMonito?
-No.
-¿Por qué?
-Es que yo quería ver a Químican pero no los cude ver a Químican porque me dio tuto y descués me quedé dormido y parece que cuando cantó Químican justo salió el Ojo del Diaulo y descués se tranformó en el Profesor Taúru y empezamos a bajar al castillo siniestro del Profesor Taúru hasta que salió de una pieza la señorita Igma y me sacó para la calle, pero nuabía montaña, porque ahora el castillo del Profesor Taúru estaba en Fantasilandia y justo cuando me iba subir a la montaña rusa nueva me disperté y no cude subir a la montaña rusa nueva. Jodí. Lléveme a Fantasilandia.
-¡Dale con el Profesor Taurus! ¿A Fantasilandia querías ir?
-Sí, querido tío señor Lamordes.
-A Fantasilandia te voy a llevar el día que las culebras usen chaleco.
-¡Siempre dice lo mismo y tuavía las culebras no usan chaleco!, porque como no tienen manito entonces tendrían que usar un puro suíter bitle. ¿Si las culebras usan suíter bitle entonces me cuede llevar a Fantasilandia?
-Sí, de modo que ponte a buscar altiro, a ver si hallas una y me la muestras.
-Bueno.
(Sale).
-¿A dónde vas?
-A buscar culebras con suíter bitle al patio.
-Busca, pero no hagas ningún hoyo.
(Al rato).
-¡Tío, encontré una!
-¿A ver?
-Mire.
-¡Pero eso es un gusano, casi un gusano de poca monta, como tú! ¿Y se puede saber qué le pusiste encima?
-Le puse un suíter bitle de papel confort enrolladito.
-¡Sácaselo, idiota, que lo vas a matar!
-Bueno.
(Al rato).
-¡Tío!
-Qué.
-Jodió el gusanito. Justo cuando le saqué el suíter bitle y lo iba poner en el hoyito entonces llegó un tucán y se lo comió.
-Habrá sido un zorzal.
-Esos pájaros que se ponen a escuchar en el pasto.
-Un zorzal, que se dio un festín sin esfuerzo.
-Tío, ¿a usté le gustó Simplirré?
-Bastante.
-¿Son viejitos de sus tiempos?
-Irrespetuoso. Me gustaron porque cantaron muy bien.
-Yo quería ver a Vampomal pero cuando vi a Vampomal entonces nueran tan divertidos porque decían garibatos y tan bien eran muy gritones. Salieron fomes.
-Aciertas en tu comentario, pequeño renacuajo.
-Pero yo a la que más quería ver era a la reina de Paraguay que se llama Caterín Fulop, porque es no tan bonita pero es bonita, o sea que da una elestricidá cuando se pone a trotán y descués cuando baila, pero ayer casi se cae y Bernando Ubiergo le tuvo que tomar el popó para afirmarla.
-La suertecita, dirás tu.
-No, tío, porque es malo tocar el popó a las señoras de la calle. La otra vez salió que unos señores le tocaron el popó a una señora en el Metro y se fueron todos presos, así que a lo mejor descués se llevaron preso a Bernando Ubiergo, porque no luevisto más. Así que va tener que ver el Festival en la cárcen Bernando Ubiergo, parece.
-¿Viste a la reina esta mañana cuando se dio el piscinazo?
-Sí, pero fue muy cortito, así que tuve que levantar el cogote cuando salió, pero justo se fue para adentro del agua y descués desapareció y descués apareció de nuevo.
-Bueno, esperemos que el show de esta noche sea mejor.
-Lo malo que los señores jóvenes de Chile que vivían en Estados Unidos no lo van a poder mirar porque están moridos, porque los mató un señor barbón que es malo, porque no es bueno. ES ASESINO.
-Qué tragedia. Ni me la recuerdes.
-Tío, ¿por que los asesinos son asesinos?
-Porque son asesinos.
-Ah.

Thursday, February 26, 2009

Farkas, el vestido del Flaco y ElMonito

-Despierta, badulaque, que ya son las doce.
-¡Cuidado que la araña los viene a mascar, tío!
-¿Qué araña, renacuajo?
-La araña en que se trasformó el Profesor Taúru.
-¡Dale con el Profesor Taurus! ¡Despierta de una vez!
-¿Ah? ¡Estoy en la casa de usté, menos mal! Yo creí que tuavía estábamos en el castillo siniestro del Profesor Taúru y de la señorita Igma.
-Tanto que hablas de ella, que me dan ganas de conocerla.
-Era liiinda. Era como las modelos que salen en Mekano y tan bien en Buenos Días a Todos, pero no se parecía tanto a Soledad Onetto porque Soledad Onetto es muy chica, en vez que la señorita Igma no se tiñe el pelo porque tiene pelo de verdá, mientras tanto que Soledad Onetto se tiñe el pelo porque tiene pelo de mentira, y tan bien Soledad Onetto sabe de poncutación así que es capa.
-Vamos a comprar los útiles.
-Tuavía no hago la lista, tío. ¿Hago la lista?
-Bueno.
(Al rato).
-Tío...
-Qué.
-No cuedo hacer la lista porque no tengo lápiz para hacer la lista, pero si usté me pasa un lápiz, ¿tengo que poner 1 lápiz de taspa o no tengo que poner 1 lápiz de taspa?
-¡Toma el lápiz y después hablamos!
(Al rato).
-Tío...
-Que.
-Es que me dio como vergüenza cuando salió Farkas a cantar al Festival.
-¿Y qué tiene que ver Farkas con la lista, gusano de poca monta?
-Es que cuando estaba haciendo la lista pensé que si viene Farkas y le regala cuatrocientos mil catorce pesos a usté para comprarme los útiles, entonces usté se aleigra porque Farkas le regaló la plata y entonces usté no se va quedar pobre.
-Gracias por el pensamiento.
-Pero entonces me acordé que Farkas cantó con el ólgano y la chaqueta se le veía muy brillante. ¡Se veía demasiado brillante! Parece que era una chaqueta de diamante.
-¿Y por qué te dio vergüenza? Cumplió su sueño. He ahí una prueba más del poder que da el dinero.
-Pero es que cantó no tan bien, porque Santana cantó mejor, pero Santana se parecía al señor que vende tomates en la feria. ¿Se acuerda?
-¿Cuál?
-Ese que le dice lleve tomate caserito.
-Ah... sí, tienes razón. Debe ser por el bigote y el sombrero.
-¿Santana a lo mejor vendía tomate antes de tocar la guitarra, tío?
-Él dice que tocaba en bares de mala muerte. Tal vez tuvo orígenes modestos. He allí una prueba de que el talento unido a la perseverencia llevan al éxito.
-¿Santana es rico?
-Por lo que cobra por tocar, yo diría que sí.
-¿Pero regala sándui como Farkas?
-No.
-¿Se cuede llamar por teléfono para que Farkas mande sándui a la casa de usté? Yo quero de hamburguesa con papas fritas y mañonesa, y tan bien con palta y kétchu.
-No se puede.
-Ah.
-¿Vas a hacer la lista o no?
-Bueno.
(Al rato).
-Tío...
-Que te pasó ahora.
-Es que me dio vergüenza cuando el Flaco de Dinamita Chou salió vestido de mujer.
-Estás viendo tele hasta demasiado tarde.
-Me dio vergüenza porque es malo difrazarse de mujer, porque una vez el Toro vio a un hombre difrazado de mujer y le dijo al Martínez, le dijo "Mira va pasando un cola" y descués el señor difrazado de mujer lo escuchó y le pegó una chuleta en el popó al Toro y le dijo al Toro, le dijo qué te metí conche... Así le dijo. Y salimos arrancando y el señor colita los venía siguiendo pero se cayó porque se trompezó con los tacos del zapato en la dereda y se cayó justo encima de una caca de perro, así que se le ensució el vestido de mujer, porque era rojo, del mismo color del Flaco, así que a lo mejor era el mismo vestido porque le vi una manchita como de caca de perro cuando salió el Flaco en el Festival. A lo mejor el Flaco es cola.
-Calla, gaznápiro, y te fregaste con la lista. Queda para otro día.
-Bueno. Tío...
-Qué.
-¿Podemos ver el festival comiendo pizas?
-Bueno.
-¡Viva ni tío!

Wednesday, February 25, 2009

El Festival de Viña y ElMonito

-Tío, justo no alcancé a ver a Kéisi an de Chanchan Farkas Ban. ¿Ya salieron o tuavía no salen?
-Levántate, renacuajo. Te quedaste dormido cuando estaba cantando Fernando Ubiergo.
-Es que Bernando Ubiergo da sueño porque como tiene cara de tuto, entonces cuando suena la guitarrita uno empieza a soñar sueños... ¡Y soñé que venía de nuevo el Profesor Taúru a la casa de usté y que lo hicnotizaba a usté y usté se ponía a bailar la Yenka!
-Dale con el Profesor Taurus y la Yenka. Acompáñame a comprarte los útiles escolares, "más mejor".
-No tío, porque me da una cosa en la guata cuando pienso en el colegio, porque de nuevo los tontos me van apegar en la clase.
-¿Te pegan? ¡Quién te pega?
-Una vez me pegó el Ramírez con una greila de fierro y me dejó la cabeza partida y descués me dijeron cabeza de alcancía.
-¿Y por qué te pegó? No me lo habías contado.
-Es que en el recreo yo le pegué una patada en los cocos, pero fue patada de casualidá, no de intención, porque estábamos jugando a la pelota y cuando iba chutear la pelota justo pasó el Ramírez y le pegué en los cocos.
-Testículos, gaznápiro.
-Testílucos. Es más fácil decir cocos.
-¿Le dolió?
-Parece, porque se puso a traspirán y descués me dijo me las vái a pagar cu... Así dijo. ¿Pero cómo estuvo Chan Chan Farkas Ban? ¿Salieron ganando?
-No sé. Yo estaba leyendo a Homero.
-A mí tan bien me gusta Homero Sinson, pero tan bien me gusta el señor Ben pero me gusta más Bar Sinson porque Bar Sinson es más califa...
-Calla, ignorante... qué saco con hablar contigo.
-Tío...
-Qué.
-¿Por qué Felipe Camiruaga anda puro dando besos?
-Lo exigirá el libreto.
-¿Pero son de verdá o se hace?
-Son de verdad porque son, y son de mentira porque transmiten falsedad. Hoy todo es explícito, nada se esconde, y así todo pierde su valor. Todo es espectacular, rico, fantástico, exquisito, buena onda. Nadie le desea el mal a nadie y por detrás se matan a cuchillazos.
-Chuta, ¿es como El Aro 2 entonces?
-Sí, parece película de terror.
-Pero a mí no me da miedo, porque a mí me gusta ver el chou porque sale una señora de Paraguay en el jurado.
-Ah, ya sé de quién hablas. De esa que se llama Fulop.
-Es bonita, pero es medio viejita y tiene la boca un poco grande y parece que tiene como cara de corcho, pero no tanto.
-Menos mal que es bonita.
-¿Ahora en la noche cuedo ver a Santana?
-¿Que lo conoces?
-No tanto, me gusta más La Noche pero la dieron muy tarde. ¡La dieron en la noche, ja ja ja! ¡Dije un chiste, tío!
-Sí. Ja ja ja... qué fome.
-No es para la risa. ¿Le cuento uno de Donoto? Una vez Donoto vendió el sofá cuando la esposa de Donoto estaba atracando adentro de la casa de Donoto.
-¿Te sabes otro?
-Sí. Una vez Donoto iba andando en moto con la polola de Donoto, porque Donoto tuavía no estaba casado, pero la moto se cayó a un hoyo y cuando estaba Donoto con la polola adentro del hoyo se dieron un beso. Entonces al otro día Donoto le dijo a la polola. Le dijo: Polola, ¿se acuerda cuando ayer nos dimos un beso en el poto?
-Ja ja ja, qué manera de echar a perder un chiste.
-¡Por qué, si es verdá que se dieron un beso, no es mentira!
-Un beso más falso que los de Camiroaga.
-¿Va salir de nuevo el enemigo viejito de Camiruaga que se llama Don Antoni?
-No.
-Yo quería que se pusieran a peliar a espada hasta que se mataran, pero con espadas de mentira, no de verdá. ¿Y cuándo entonces va haber un escándalo, tío?
-El día menos pensado.
-¿Va salir en el festival el señor que camina por un túne?
-Tal vez.
-Chuta, a lo mejor entonces va dar al castillo del Profesor Taúru.
-¡Dale con el Profesor Taurus! Cabréate y vamos a comprar los útiles.
-Vamos mañana mejor, tío, porque tuavía no hago la lista de útiles escolares. A la tarde la voy hacer, antes de que salga Santana y el Flaco de Dinamita Chou.
-Bueno.

Sunday, February 22, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 8

VUELTA A LA REALIDAD

Mientras el Profesor Taurus se encuentra en los brazos de Morfeo, el tío Lamordes aprovecha la noche para tomarse un café, servido por la ayudante del profesor, la bella Irma. Se lo toman en una mesita situada exactamente al centro de la sala central del castillo. Irma ha venido desde la cocina con una bandeja que contiene dos tacitas y el jarro de café. Alumbra la mesa una vela.
-¿Le ofrezco café al perrito sapo, señor Lamordes?
-Déjelo que duerma al muy gaznápiro. Mejor hábleme de usted.
-Qué mal lo trata al pobre. ¡Si es tan tierno!
-Es un mequetrefe que vive haciéndose la víctima. Pero hábleme de usted.
-¿Y qué quiere que le diga?
-¿Es casada o está soltera?
-Soy soltera.
-¿Pero está comprometida?
-Qué preguntón es usted...
-¿Lo está?
-¡Ay! No. Pero eso no quiere decir nada. ¡Cuidadito!
-Cuidadito de qué.
-Usted parece que no me conoce, señor Lamordes.
-Pero si la estoy viendo.
-El Profesor me ha enseñado muchos trucos.
-¿Ah, sí? ¿Y qué trucos se sabe?
-Puedo volar... puedo transformarme en un cocodrilo... puedo y achicarlo del porte de una laucha.
-Ja ja ja. Eso pasa en los puros cuentos.
-¿Lo cree?
-Mejor ponga un disco y bailemos.
-Está bien.
(Irma pone un disco, Lamordes la saca a bailar).
-Me parece haber escuchado antes este tema. ¿Cómo se llama?
-Se llama La Yenka. ¡Pero no se baila así, tan apretado!
-¿Ah, no? Yo siempre lo bailo así con las damas.
-En las giras me sacaban a bailar los huasos y bailaban igual que usted. ¡Frescolines!
-¿Ha hecho cuántas giras, Irma?
-Fuimos a Paredones y después fuimos a Talca. El año pasado llegamos hasta la Antártica y de aquí nos vamos a Madagascar y a Singapur en barco, pero antes pasaremos por Perú...
-¿Y a Perú van a ir en barco?
-No, a Perú vamos a ir en avión de pasajeros. Ya tenemos los pasajes comprados.
-¿Y por qué no nos llevan?
-Porque el perrito sapo tiene que entrar a clases y usted todavía no le compra los útiles escolares, y tampoco le ha comprado pilas para la linterna.
-¿Que se le acabaron las pilas?
-Sí, alumbran poquito y se le acabaron y después no alumbraron nada y el pobre quedó a oscuras. ¿No ve que la oscuridad le da susto? ¡Usted es muy malo con él!
-Ya se puso hablar este gusano de poca monta. Mejor subamos los dos no más al avión y nos vamos a Perú.
-Bueno, pero no le diga al Profesor, porque me puede retar y después no se casa conmigo.
-¿Se van a casar cuándo?
-Me dijo que se va a casar cuando lleguemos a Talca.
-Pero ya fueron a Talca.
-Es que vamos a ir de nuevo, porque cuando fuimos no había hora en la Iglesia y el curita dijo que no nos podía casar si no tomábamos hora, así que tuvimos que irnos.
-¿Pero lo quiere al Profesor?
-Sí... pero déjeme cambiar el disco por otro.
-No se vaya...
-Me tengo que ir.
-No se vaya...
-Si no me deja me voy a convertir en guanaco con dientes de vampiro.
-Ja ja ja...
-¡Mire!
-¡No! ¡Un guanaco nos viene a mascar la yugular! ¡Despierta, renacuajo!
(Zzz... zzz... zzz).
-¡Despierta, mequetrefe!
(Zzz... zzz... zzz).
-¡Despierta, te digo!
-¿Ah? ¡Hum! ¡Cuidado tío, porque va llegando el guanaco con dientes de vanviro!
-¿Qué guanaco, tonto?
-El guanaco de la tía Igma.
-¿Qué tía Igma?
-La ayudante del Profesor Taúru.
-¿Qué Profesor Taúru?
-El señor viejito que hicnotiza.
-¿El Profesor Taurus? ¿Quién te habló de él?
-¡Pero si nos tiene cacturados en el castillo y nos hicnotizó, y descués se convirtieron en moutros, y un moutro se comió al otro moutro y casi me caigo al abismo!
-¿Tantas cosas soñaste en media hora?
-¿Por qué?
-Te quedaste dormido cuando quedé en pana.
-¿A dónde vamos?
-Íbamos... de vacaciones, pero quedé en pana. ¿No ves la grúa que llegó a buscarnos?
-Verdá... chuta. ¿O sea que tuavía no salimos a vacaciones?
-Ya no fuimos a ninguna parte. Regresamos a Santiago.
-¡Por qué!
-¿No ves que quedamos en pana? Ya no hay nada que hacer.
-Bueno... Justo ahora que iba conocer un cámpi y tan bien iba armar una parca en el río pero en la parte de afuera del río, no en la parte de adentro del río, y descués iba pescán tuchas con una caña de pescán tuchas. Fregué.
-No te amargues. Por las noches podemos ver el Festival de Viña, que ya va a empezar.
-¡Viva ni tío!

(De vuelta a Santiago, en el auto trasladado por la grúa).
-Tío, prenda la radio porque quero escuchar a Colpléi.
(El tío la enciende).
-Pero no ponga música antigua porque me da sueño. ¡Siempre pone la radio Asis! ¡No es justo!
-Es que me gusta.
-Oiga, esa canción se llama La Yenka y se baila así.
-¿¡Cómo lo sabes!?
-Porque usté se la bailó al Profesor Taúru.
-¡Qué sueños más reales tienes!
-Tío...
-Qué.
-¿Existió el Profesor Taúru de verdá o existe puro de mentira?
-Existió de verdad y cuando niño me hizo sentir grandes emociones. Llegaba todos los años a mi pueblo y el teatro se llenaba para verlo.
-¿Era de barbita y usaba capa azul?
-Sí.
-¿Tenía antiojos o no tenía antiojos?
-No recuerdo bien.
-¿Y su ayudante se llamaba Tía Igma o se llamaba de otra manera?
-Mira, te voy a contar lo que recuerdo. El Profesor Taurus llegó un día...

(Fin)

Friday, February 20, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 7

ESPECTÁCULO EXTRAVAGANTE DEL PROFESOR TAURUS

-Igma, Igma, dónde está vocé. ¡Igma!
-Ya voy, ya voy.
-Igma, estamos atrasados para la función de la vermouth. ¿Ya llegó el público?
-Sí, Profesor, el teatro está lleno. La gente lo espera impaciente.
-¡Entonces apúguese y venga a maquillarme. ¡Pronto, Igma!
-Ya voy, Profesor... ¡hum!
-¿No vamos a buscar entonces a ni querido tío señor Lamordes, tía Igma?
-Tendrá que quedar para después, chiquitín. Ahora debo atender a mi amo.
-¿Cuedo ir con usté por mientras, tía Igma?
-Bueno, pero trata de no hablar, porque antes de la función el Profesor necesita relajarse.
-Bueno.
(Diez segundos después).
-Tía Igma...
-Te dije que no hablaras.
-Es que el tiatro está vacío porque en el castillo nuay niún tiatro.
-¡Calla, tonto! Hay un gran teatro y el público llena sus asientos. ¿No lo ves?
-No, tía Igma, veo el puro castillo medio oscurito, porque las lámparas que prendió usté no alumbran mucho. Alumbran poquito.
-Mejor para ti... je je je...
-Quero ver el tiatro porque me gusta ver películas. La última que iba ir a ver era Coraláin pero justo salimos a vacaciones y ni tío me dijo que descués de las vacaciones me iba llevar a ver Coraláin para que sepa, porque es buena.
-En este teatro no se exhiben películas. El teatro de mi amo está dedicado completamente al arte de la hipnosis. ¡Un dos tres duermasé, ja ja ja!
-¿Por qué dice así, tía Igma?
-Porque así hace dormir el Profesor Taurus, perrito sapo.
-¡Igma!
-Ya voy, Profesor. Aquí estoy.
-Voce viene nuevamenti con pego sapo. ¡Qué bien, lo usaremos para el show del Profesor Taurus! Esta noite haremos un gran espectáculo.
-Sí, Profesor. Hará usted el mejor espectáculo de su vida.
-Tía...
-Te dije que te callaras, perro sapo.
-Es que parece que el Profesor Taúru está un poco loquito porque como está muy viejito parece que está peinando la muñeca, porque ni tío me dijo el otro día que los señores viejitos que peinan muñecas no son peluqueros porque tienen la enfermedad del Zaimen.
-No te permito esas palabras, perrito sapo.
-Niño... mire vocé a Profesor Taurus... ¡Un dos tres duegmasé!
-¡Toing!
-Anúncieme ahora, Igma. ¡Rápido, rápido, que mi público está impaciente! Ha espegado demasiadu tiempo.
(Con un disco de fanfarria, la bella Irma anuncia al Profesor. El mismo disco emite aplausos. Un foco alumbra al Profesor Taurus, quien luce una capa de seda azul).
-Gracias, queguido público. ¿Alguno de ustedes se ofrece para espectáculo de esta noite?
-Aquí hay un voluntario, Profesor.
-Gracias, Igma. Tráigamelo voce, pog favó.
(Irma lleva de la mano a ElMonito).
-¡Un niño!, ¡un peguito sapo!, muito bueno, muito bueno para show.
-Hay otro voluntario, Profesor.
-Tráigalo al escenario, Igma.
(Irma lleva a Lamordes, que tiene ojos de remolino).
-¡Dos voluntarios! ¡Muito muito bueno!... ¡Igma, comience el show!
-Distinguidas damas y caballeros. Ahora comienza... el show del... ¡Profesor Taurus!
Y así, el Profesor y su hermosa ayudante hacen bailar a ElMonito y su tío, por supuesto se adivinará qué baile están bailando y cuán ridículo se ve el tío cuando da sus pasos. ElMonito, en cambio, se revela como bastante buen bailarín. Luego ambos caen por una catarata, vuelan en lianas por la selva, aparecen desnudos, se transforman en Dinamita Show, entran a una cueva donde dos monstruos pelean a muerte y realizan todos esos números que les encanta crear a los ilusionistas de fama mundial.... como lo fue el gran Profesor Taurus. Lo fue, porque ahora el que actúa es la sombra del recordado maestro de la hipnosis, aunque a él le cueste admitirlo.
(Irma corre a poner el disco de aplausos y gritos).
-¡Clap clap clap! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva el Profesor Taurus! ¡Clap clap clap! ¡Viva, viva!

(Por la noche).
-Ofrecí grandi espectáculo de vermouth, Igma, pero ya estoy muito cansadu y quiero dogmí. Pog favó suspenda el show de la noite.
-Acuéstese, Profesor, así, bien tapadito, muy bien... descanse, duérmase.
-Al Profesor le duele hueso y le duele músculo. Muito cansado... muito sueño, muito dogmidu... zzz... zzz... zzz...

Monday, February 16, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 6

EL DUENDE TATÁ SALVA A ELMONITO

Cuando ElMonito entró al túnel para buscar a su tío, el monstruo ya no estaba. Al menos, no se escuchaba en la oscuridad.
"Menos mal que tuavía le quedan pilas a la linternita -pensó- así que cuedo alumbrar el camino del túne para encontrar a ni querido tío señor Lamordes, pobrecito, porque sigue hicnotizado".
Estaba en dichos pensamientos cuando la linterna empezó a debilitarse. Me imagino que se entiende que nos referimos a la luz de la linterna.
"Chuta, justo se está acabando la linternita cuando iba empezar a subir a buscar a ni tío. Ahora me voy a caer de la escalera de pieira y cuando me caiga me voy a romper la cabeza y me va salir un cototo gigante y voy a quedar tonto", se dijo el gaznápiro.
-Ta ta... ta ta...
ElMonito había sentido un ruido cerca suyo, más bien unas palabras.
-Ta ta... ta ta...
-¿Quén es?
-Ta ta... ta ta...
(Pensamiento de ElMonito: parece que es el Duende Tatá).
-¿Usté es el Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-¿Me cuede ayudar a subir para arriba, Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-¿Por aquí?
-Ta ta... ta ta...
-Gracias... ¡casi me caigo!
-Ta ta... ta ta...
-Parece que usté no es bueno, porque parece que es no tan bueno.
-Ta ta... ta ta...
-¿Hay que doblán o no hay que doblán, Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-Ah, menos mal.
No reproducimos la subida completa, sino sólo el primer ramo, que duró cinco minutos. La subida total tuvo una duracion exacta de 32 minutos. Al final ambos llegaron nuevamente a la superficie de castillo. Y justo cuando se hizo la luz el Duende Tatá desapareció.
-¡Duende Tatá! ¡Vuelva para darle las gracias!
(A lo lejos).
-Ta ta... ta ta...
De nuevo en el primer piso del castillo, de altos ventanales y tapices en los muros, ElMonito paró la oreja para ver si su tío aún bailaba la yenka. Pero no se oía música alguna en el recinto. El silencio llegaba a ser espantoso y la tarde caía a pasos agigantados. En unos minutos se hizo de noche.
"En qué lío me he metido -pensaba Irma-, el títere condenado se perdió y el Profesor Taurus me echará la culpa a mí. Encenderé las antorchas para ver si lo encuentro en algún rincón del castillo".
Fue así como desde lejos ElMonito pudo ver a la ayudante del profesor encendiendo las antorchas ubicadas en los pilares del castillo. Despedían una luz quejumbrosa, que apenas lanzaba sombras vacías. Era una luz que daba más angustia que alegría.
-¡Tía, alumbre más porque el juego de las lámparas alumbra poco! -exclamó ElMonito.
-¡Dónde te habías metido, pequeñín!
-Me tuve que esconder porque ustedes empezaron a peliar con el Profesor Taúru y descués se tranformaron en moutros y usté se comió al otro moutro, así que parece que el Profesor Taúru ahora está en la guata de usté, pero usté no se nota guatoncita porque se ve flaca, pero no tan flaca...
-Tonto, no haces más que inventar fábulas para explicar tu desobediencia. ¿Has visto a tu tío? Lo dejamos bailando la yenka y se nos perdió. Acompáñame a buscarlo.
-¿Con quén lo andaba buscando a ni tío?
-Con el Profesor.
-¿O sea que no se lo comió?
-¡Ay, muñeco, imaginas tantas cosas!
-¡Pero yo vi!
-¡¡¡Tú no has visto nada!!!, perdón... tú no has visto nada. Cuando bajamos las escalas estaba oscuro. No podías ver nada.
-Pero yo sentí la pelea de los moutros y descués vi la mano de binosaurio que me iba cazar.
-Bah, me aburres. ¡¿Has visto o no has visto a tu tío?!
-No lue visto, tía Igma.

Tuesday, February 10, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 5

UN HELADO DE PALITO EN LA PLAZA

Tiempo después, mientras caminaban los dos a la plaza a comprar "un helado de palito", el tío le preguntaría a su querido sobrino títere:
-¿Y qué pasó entonces, mequetrefe?
Y ElMonito le respondería:
-El moutro me empezó a perseguín, querido tío señor Lamordes, pero como estaba tan oscuro el moutro no me podía ver bien, porque era un moutro que no tenía el ojo del diaulo, porque era un moutro ciego.
Y así seguirían conversando, de la manera que se pasa a relatar.
-¿Pero tú lo veías?
-No, tío, porque yo tan bien estaba ciego, o sea que no podía ver pero tenía ojos, tenía los mismos ojos que tengo ahora, pero no podía ver porque estaba oscuro. O sea que estaba ciego, pero por oscuridás, no por ser ciego de verdad, porque estaba ciego de mentira.
-¿Y qué hiciste?
-Me fui derechito tocando la pared de pieira hasta que llegué al final de la pared de pieira donde terminaba el túne. A la salida del túne quedé ciego de nuevo porque cuando miré para afuera había mucha luz. HABÍA DEMASIADO SOL. Entonces no cude ver nada, porque se veía todo blanco. Así que me puse a andar como zombi.
-¿Cómo andan los zombies?
-¡No se haga! Andan así.
-Ja ja ja, ya entiendo. Con los ojos cerrados y los brazos hacia adelante. ¡Has visto demasiadas películas de terror, gaznápiro!
-Pero si es verdá, no es mentira, querido tío señor Lamordes. ¿No ve que si no ando así entonces cuedo chocar con la rama de un árbol que a lo mejor tiene espinas puntudas, entonces una espina puntuda se me cuede clavar en el ojo y descués quedo ciego de verdá, no quedo ciego de mentira?
-Tienes razón... pero sigue, que me interesa.
-Al ratito choqué con una pieira grande, menos mal, porque descués abrí los ojos y vi más o menos. Se veían los colores brillantes, pero no tan claritos, pero descués se veían claritos. ¡Abajo de la pieira había un preciticio!
-No entiendo. Si en el castillo bajaste tantos escalones me imaginé que habías llegado al fondo.
-Sí, tío, pero llegué al fondo del castillo, pero no llegué al fondo de la tierra. ¿No ve que la tierra es más hunda tuavía?
-¿Y qué viste al fondo del precipicio?
-Se veía un río como de culebra flaca.
-¿Y qué pasó?
-Descués sonó un ruido del túne y salió la mano del moutro. ¡Medía como mil kilómetros la mano del moutro! ¡Es verdá, no es mentira! Era una mano de binosaurio gigante con uñas de garras que hacían así. El moutro se reía como el Profesor Taúru, pero no le vi la cara porque me di vuelta para acá para no verle la cara al moutro, así que descués me tuve que tirar al preciticio, pero antes me persiné. ¿Cómo hay que persinarse bien, tío?
-Así.
-Chuta, me persiné al revés, menos mal que no me morí, porque si me muero entonces me voy al infierno, porque me persiné al revés.
-Nadie se podría salvar de un salto así, gusano mentiroso.
-¡Pero yo me salvé, tío! ¿No ve que estoy caminando con zapatillas de verdá, no zapatillas de caláver?
-¿Y cómo te salvaste, se puede saber?
-Es que caí en una roca que había abajo de donde salté, y descués me escondí en una cuevita que estaba atrás de la roca, así que cuando el moutro miró para bajo del preciticio no me vio porque creyó que un puntito que estaba al fondo del preciticio era yo caído, así que descués miró por segunda vez, pero a la tercera vez se aburrió y se entró de nuevo a la cueva oscura, y entonces yo salí del escondite y subí de nuevo al borde del preciticio y tuve que entrar de nuevo a la cueva misteriosa para entrar a buscarlo a usté, ¡porque usté seguía bailando la yenka!
-Ja ja ja, toma tu helado de palito. Te lo has ganado.
-¡Pero si es verdá, no es mentira!

Friday, February 06, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 4

LUCHA SANGRIENTA, A MUERTE

Desgraciadamente las cosas no siempre resultan como se piensan. ElMonito pensó que disfrutaría por fin con su querido tío de unas lindas vacaciones, mas la realidad lo tiene esta noche bajando unos escalones en compañía de dos monstruos que si se describieran como realmente son generarían una estampida de lectores, mayor aún que la estampida que provoca el estilo del escritor. En suma, el pobre títere se quedaría solo en ese castillo, pues del tío mejor ni hablar: éste baila como contratado ese extraño baile llamado la yenka. De modo que dejémoslo con sus dos monstruos bajando y bajando a oscuras.
-Apúrate, perro-sapo.
-Es me cuedo caer porque la escala de piedra es no tan parejita. ¡Es refalosa!
-No hables.
-Es que si no hablo entonces me quedo callado y descués si estoy callado cuedo pensar y entonces si pienso me cuedo asustar porque a lo mejor pienso que me cuede pasar algo malo con los moutros, así que mejor hablo porque cuando hablo entonces siento como la carganta mojada, así que no sé.
-¿Nos tienes miedo?
-Sí, porque son moutros que hablan. Los moutros que hablan dan más miedo que los moutros que no hablan. En El Aro 2 parece que salía un moutro que hablaba, y tan bien salía un moutro que hablaba en El Resplandón, pero en El Resplandón el moutro era un señor, pero tenía cara mala, porque...
-¡Cállate de una vez por todas!
(Y de una patada lo hacen bajar al fondo del castillo).
-¡Auch! ¡Caí sentado y me dolió el popó!
-¡Por hablador!
ElMonito mira a su alrededor. A lo lejos se divisa una lucecilla, algo así como la salida de un túnel. Es lo único que ve. Además siente como bajan los monstruos por los escalones. Los siente como si estuvieran a unos 20 metros sobre él, desde tan alto se vino abajo.
-¡Tío, venga salvarme! -grita con todas sus fuerzas. El eco le devuelve sus palabras desde muy arriba. De vez en cuando le caen gotas gelatinosas en la cabeza.
-¡Ja ja ja, tu tío sigue bailando yenka! -dice un monstruo.
-Me están cayendo gotas como de goma -piensa ElMonito en voz alta.
Los monstruos se hablan.
-¿Que ya fue el sacrificio? No me lo habías dicho.
-Tuve que adelantarlo.
-¿Y a quién le pediste permiso?
-A nadie.
-¿A nadie? ¡Grrrrrrrr!
Los monstruos se enfrascan en una violenta pelea. Ruedan por los escalones y caen junto a ElMonito, pero no lo toman ni en cuenta. El "mequetrefe" corre a ciegas hasta que da con una pared y allí se protege. La sangre de las bestias le salpica en la cara. Siente los mordiscos como si los recibiera él y aúlla de susto.
-Auuu... Dejen de peliar, señores moutros que hablan, porque es malo peliar porque cuando los señores pélian sale chicha y descués no tienen más sangre y quedan sangrados, pero tan bien salen cototos en el ombligo y tan bien cueden salir cototos en la canilla y en la frente...
(La pelea de las bestias no conoce límites).
-¡Muere, rapaz e insolente!
-Muere tú, aggg...
La lucha ha llegado a su fin. ElMonito tirita en su rincón. Muy cerca suyo siente como un monstruo, el vencedor, se come al otro, con una voracidad infatigable. La tarea le toma unos 20 minutos, durante los cuales nuestro títere permanece asombrosamente en silencio. Pero al terminar...
-Hummm.... cuánta carne he comido... me haría bien un postre... algo fresco... liviano... ¡eh, tú, perro-sapo! ¡Dónde estás!