ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Monday, February 16, 2009

ElMonito en vacaciones, Capítulo 6

EL DUENDE TATÁ SALVA A ELMONITO

Cuando ElMonito entró al túnel para buscar a su tío, el monstruo ya no estaba. Al menos, no se escuchaba en la oscuridad.
"Menos mal que tuavía le quedan pilas a la linternita -pensó- así que cuedo alumbrar el camino del túne para encontrar a ni querido tío señor Lamordes, pobrecito, porque sigue hicnotizado".
Estaba en dichos pensamientos cuando la linterna empezó a debilitarse. Me imagino que se entiende que nos referimos a la luz de la linterna.
"Chuta, justo se está acabando la linternita cuando iba empezar a subir a buscar a ni tío. Ahora me voy a caer de la escalera de pieira y cuando me caiga me voy a romper la cabeza y me va salir un cototo gigante y voy a quedar tonto", se dijo el gaznápiro.
-Ta ta... ta ta...
ElMonito había sentido un ruido cerca suyo, más bien unas palabras.
-Ta ta... ta ta...
-¿Quén es?
-Ta ta... ta ta...
(Pensamiento de ElMonito: parece que es el Duende Tatá).
-¿Usté es el Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-¿Me cuede ayudar a subir para arriba, Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-¿Por aquí?
-Ta ta... ta ta...
-Gracias... ¡casi me caigo!
-Ta ta... ta ta...
-Parece que usté no es bueno, porque parece que es no tan bueno.
-Ta ta... ta ta...
-¿Hay que doblán o no hay que doblán, Duende Tatá?
-Ta ta... ta ta...
-Ah, menos mal.
No reproducimos la subida completa, sino sólo el primer ramo, que duró cinco minutos. La subida total tuvo una duracion exacta de 32 minutos. Al final ambos llegaron nuevamente a la superficie de castillo. Y justo cuando se hizo la luz el Duende Tatá desapareció.
-¡Duende Tatá! ¡Vuelva para darle las gracias!
(A lo lejos).
-Ta ta... ta ta...
De nuevo en el primer piso del castillo, de altos ventanales y tapices en los muros, ElMonito paró la oreja para ver si su tío aún bailaba la yenka. Pero no se oía música alguna en el recinto. El silencio llegaba a ser espantoso y la tarde caía a pasos agigantados. En unos minutos se hizo de noche.
"En qué lío me he metido -pensaba Irma-, el títere condenado se perdió y el Profesor Taurus me echará la culpa a mí. Encenderé las antorchas para ver si lo encuentro en algún rincón del castillo".
Fue así como desde lejos ElMonito pudo ver a la ayudante del profesor encendiendo las antorchas ubicadas en los pilares del castillo. Despedían una luz quejumbrosa, que apenas lanzaba sombras vacías. Era una luz que daba más angustia que alegría.
-¡Tía, alumbre más porque el juego de las lámparas alumbra poco! -exclamó ElMonito.
-¡Dónde te habías metido, pequeñín!
-Me tuve que esconder porque ustedes empezaron a peliar con el Profesor Taúru y descués se tranformaron en moutros y usté se comió al otro moutro, así que parece que el Profesor Taúru ahora está en la guata de usté, pero usté no se nota guatoncita porque se ve flaca, pero no tan flaca...
-Tonto, no haces más que inventar fábulas para explicar tu desobediencia. ¿Has visto a tu tío? Lo dejamos bailando la yenka y se nos perdió. Acompáñame a buscarlo.
-¿Con quén lo andaba buscando a ni tío?
-Con el Profesor.
-¿O sea que no se lo comió?
-¡Ay, muñeco, imaginas tantas cosas!
-¡Pero yo vi!
-¡¡¡Tú no has visto nada!!!, perdón... tú no has visto nada. Cuando bajamos las escalas estaba oscuro. No podías ver nada.
-Pero yo sentí la pelea de los moutros y descués vi la mano de binosaurio que me iba cazar.
-Bah, me aburres. ¡¿Has visto o no has visto a tu tío?!
-No lue visto, tía Igma.

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