¡Tío, salió que un curita que se llama Carabina es malo!
-Así es.
-Pero los curitas son todos buenos, porque ninguno es malo.
-¿Quién te dijo eso?
-En el catecismo de la otra vez salió en la Bíulia que todos los curitas son buenos, porque ninguno es malo.
-¿Recuerdas qué decía el catecismo?
-No también porque cuando iban leyendo la Bíulia yo estaba jugando a las bolitas para callado con el Toro. Pero el curita decía parece que todos los que leen la Bíulia son buenos y los que no leen la Bíulia son no tan buenos, o sea que son malos.
-Pero que yo sepa, tú no lees la Biblia.
-Es que yo soy chico.
-¿Entonces la Bibilia es para que la lean los grandes?
-Claro, porque cuando los grandes leen la Bíulia se ponen más buenos, mientras tanto que cuando los chicos leen la Bíulia se aburren porque salen muchos santos.
-¿Y los santos son aburridos?
-Claro po, ¿no ve que lo santos andan calladitos y ni se mueven? Se mueven puro para ir a rezar y descués que van a rezar entran a la pieza y se ponen a rezar de nuevo.
-Ah.
-Entonces los curitas son buenos, pero salió que un curita era no tan bueno.
-¿Qué hacía fuera de disparar la carabina?
-Cosas malas.
-Qué cosas.
-No vi también porque el Martínez me dijo que me tapara los ojos, pero parece que el curita le dijo al deligré, le dijo ¡Viva el diaulo!
-¿Eso le dijo?
-No sé. No, parece que le dijo que no hiciera las tareas y que en vez de hacer las tareas vieran los partidos del Mundial.
-¡Qué malo!
-Sí, no era tan santo. Así que a lo mejor se lo van a llevar a la cárcen.
