ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Friday, February 22, 2008

¡Tío, el señor dueño de la Niuversidá incendió a un viejito!

-Tío, salió en las noticias que un señor dueño de la Niuversidá incendió a un viejito pero tan bien se incendió él y se le flacturó un dedo en el incendio y descués el viejito se murió, pero el viejito parece que antes le había dado un beso a la señora del señor dueño de la Niuversidá, entonces el señor dueño de la Niuversidá se picó. El señor dueño de la Niuversidá dicen que llevaba una caja de fuego, pero le esplotó la caja en la mano y descués se incendiaron los dos, pero el viejito se incendió más que el señor dueño de la Niuversidá, porque el señor dueño de la Niuversidá alcanzó a salir arrancando pero se le quedó un dedo en la casa y no lo pudo recuperar, así que ahora tiene once dedos no más, no tiene doce, porque le quedan once.
-¿Cuántos dedos tienen las personas?
-Doce.
-A ver. Cuéntame los dedos.
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve... diez. ¿Ve que sé contar hasta diez?... ¡Tiene diez dedos usté! Quere decir que le faltan dos dedos, querido tío señor Lamordes.
-¿De dónde sacaste que las personas tenían doce dedos?
-Porque la otra vez la tía que le dicen La Caballita dijo que las personas tienen una docena de dedos.
-Una decena, habrá dicho.
-Parece.
-Bueno, y ahora, ¿me puedes dejar tranquilo, gaznápiro?
-Es que si el señor dueño de la Niuversidá quedó incendiado entonces no va poder ver a Píter Franton y tan poco va poder ver a Kramer.
-Kramer actuó ayer.
-De veras. ¿A cómo que hora actuó Kramer, tío?
-Como a las once.
-Chuta, justo cuando el señor dueño de la Niuversidá estaba incendiando al viejito. A lo mejor el viejito iba ver a Kramer y justo no pudo ver a Kramer. Jodió.
-Ah. ¡Qué cantidad de sandeces en una sola frase!
-Tío...
-Qué.
-¿Por qué los señores dueños de Niuversidá incendian viejitos?
-No todos, sólo él.
-Pero por qué.
-Dicen que fue por celos, porque el viejito le comía la color.
-Yo la otra vez me comí una plasticina rosada para probarla. Entonces a lo mejor en la noche llega el Moutro de Tasú y me incendia cuando yo esté en el clóse. Mejor cuando esté durmiendo duermo con un ojo abierto y el otro cerrado, para ver cuando el Moutro de Tasú me quera incendiar. Entonces salgo rajado y me arranco.

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