ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Friday, February 08, 2013

Las vacaciones de ElMonito (4): El fatal encuentro

Habla Kinco, el ex mono gorila del circo, que ahora sabemos que era su cuidador, Mario Matamala Matamala:
-¡Escondámonos detrás del árbol!
-Usté súbase señor Kinco porque los monogorilas se cueden subir a los árboles perfectamente.
-No, renacuajo. Esos son los monos de menos tamaño.
-Entonces escóndase con losotros.
(Se esconden los tres, vienen los caballos).
-¡Hiiii! (relincho)
-¡Hiiiiii! (relincho de otro animal).
-¡Tío, los caballos están gritando cerquita!
-Shhh, cállate mequetrefe.
-No insulte al títere.
-No se meta usted.
-Lo trata igual como me tratan a mí en el circo.
(Voces).
-¡Escuchal, plofesol Táulu! Me palece pelicibil luido humano.
-Es wuido de voz de vocé, Doctor Cao.
-Aplical podel hipnótico pala dominal lealidad de nuestlo entolno.
-Momentu amigu... ¡Dioses de la fuerza mais grande do mundo venig a mí!
-Tío, está llamando a los mostruos.
-Yo me voy.
-No salga, lo van a pillar.
(Kinco baja corriendo por el camino)
-No quiero ver esos bichos. Prefiero la muerte. ¡Auxilio!
-¡Ahí salil glan tlaidol Matamala! ¡Le sacalé la lengua y se la colgalé como colbata!
-Dioses de la fuegza, id pog él.
-¡Nooooo! Ya siento que vienen por mí.
-¡Tío, una culebra gigante se va tragar a Kinco!
-Es tu imaginación. Cierra los ojos, ElMonito.
-No cuedo, querido tío señor Lamordes, porque cuando cierro los ojos veo a la culebra por dentro, pero no por dentro del puerco de la culebra, porque veo la culebra adentro de los ojos míos, no los ojos de la culebra asesina...
-Shhh, que te van a oír.
-¡Pero se va a comer al señor Kinco ¡Hay que salvarlo!
-Sálvalo tú, yo me quedo aquí.
(ElMonito sale al camino).
-Profesor Taúru, dígale a la culebra asesina que no se coma al señor Kinco porque el señor Kinco no es tan malo, es un poquito mentiroso no más y tan bien es un poco curadito porque le gusta tomar whisky.
-Vaya, vaya, ElMonitu, ya me acuegdu de este títere. ¡Un dos tres duegmasé!
-Tuavía no, profesor Taúru. Usté que no es tan malo, porque es malo de mentira, dígale a la culebra de imaginación que no se trague al señor monogorila de mentira.
-Colazón flesquito de títele habladol, tenel sed... hacelse agua la boca de Doctol Cao de Nanllín.
-¡Ay, me come la culebra! ¡Sálvenme!
(Se oye un ruido terrible en el cerro).
-¡Qué sel eso que escuchal mi oído oliental!
-Mi podeg hipnótico es o mais grande do mundo.
-¡Es un alud! ¡Cuidado ElMonito, que va derecho hacia ustedes!

(¿Sobrevivirán nuestros personajes al fenómeno que se deja caer de la montaña?)

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