ElMonito en vacaciones, Capítulo 3
Antes de darle un hachazo a la puerta las manos del tío son aprisionadas por tentáculos. Mientras dos tentáculos retiran el hacha, otros dos rodean a nuestros personajes por la cintura y los atraen hacia el centro de la sala del horror.
-¡Cuidado, tío, porque los tetánculos tienen gomitas!
-¡Se dice tentáculos, no tetánculos!
-Si sé, pero justo ahora no cuedo aprender, y si aprendo se me le va olvidar porque estoy nelvioso, así que mejor digo tentáculo.
-¿Viste? ¡Dijiste "tetánculo!" ¡Bah!
-¡Sí, aprendí! ¡Cuidado con los tetánculos porque tienen gomitas que chupan la carne del puerco!
El Profesor Taurus los posa frente a ellos.
-Profesor, me asombra su capacidad para transformarse en cualquier animal que desee.
-Es sólo una pagti infinitesimao de meus habilidadi. ¡Baile la yenka, señor Lamogdi!
(Música por un parlante).
-Ta-ta, ta-tará-tará...
-Jajajá, de nuevo no cuede aprender ni tío, Profesor Taúru. Mejor va tenerle que dar una clase de baile yenka.
-Tienes razón, perro-sapo. Llamaré a mi ayudante... ¡Igma!
(Aparece la ayudante).
-Igma, enséñele a bailar la yenka al señor Lamogdi.
(Música: Ta-ta, ta-tará-tará...).
-Así, señor Lamordes, así, un pasito para acá, un pasito para allá, ¿ve? así se hace... ¡muy bien!
-¿Por qué se escondi, perro-sapo?
-Es que la ayudante me da como escalofrío porque es muy bonita y se le ven los calzones, Profesor Taúru. Por eso mejor me escondí detrás de la cortina, porque así la cuedo ver de lejos.
-No sea tímido el pequeñu. Anda y salúdala. Igma, saludi al perro-sapo.
-Hola, perrito-sapo. ¿Cómo te llamas?
-Yo me llamo ElMonito, pero ni tío me dice gaznápiro, pero tan bien me dice mequetrefe y tan bien me dice renacuajo pero tan bien me dice gusano de poca monta, pero a mí me gusta más ElMonito.
-Qué perrito-sapo tan divertido. ¡Chuic, chuic, chuic!... ¡Oye, te pusiste colorado!
-Es que me dio una elestricidá, y tan bien descués ni tío se va reír porque a lo mejor me queda la cara marcada con ruch.
-No te preocupes de tu tío, que a él lo tenemos bailando yenka. Ven con nosotros.
-¿A dónde?
-¿Quieres conocer las otras piezas del castillo del Profesor Taurus?
-No sé, pero parece que sí.
-Ven.
-Igma, ¿no se estará propasandu vocé con el perro-sapo?
-No seas tan enchapado a la antigua, profe. Llevémoslo, solo será una media horita.
-Eistá bien, eistá bien... ¡mujeres!
El tío, hipnotizado, continúa en el salón aprendiendo a bailar la yenka. Mientras, el profesor, su atractiva ayudante y ElMonito comienzan a bajar unos escalones de piedra.
-Está oscuro, Dostor Cao de Nanllín, bah, me quivoqué, está oscuro Profesor Taúru. ¡Le dije recién Dostor Cao de Nanllín!
-¿Quién es ese médicu? Me parece haberlo escuchado anti.
-Es un dostor malo que saca el corazón de los niños y descués ¡SE COME EL CORAZÓN DE LOS NIÑOS!
-Vaya vaya.
-¿Cuedo prender mi linternita, Profesor Taúru?
-Si así lo desea, puede hacerlo, perro-sapo.
-No enciendas la linterna y dame la mano mejor, perrito-sapo.
-Me da vergüenza, señorita Igma.
-Te puedes caer.
-Espere un poco, porque antes voy a prender la linternita.
(La enciende).
-¡Auxilio! ¡Tío, sálveme!
-Te dije que mejor me dieras la mano, niño-tonto.
-¡Auxilio, tío! ¡Me llevan unos moutros para bajo del castillo! ¡Parece que es el castillo de Fránkentei!
(Arriba, en el salón).
-Ta-ta, ta-tará-tará...

1 Comments:
At 7:49 PM ,
fortunata said...
Pobre El Monito en manos de ese ilusionista...y su tío bailando la yenka.... ¿que le pasará?
(Me gustó lo del perro sapo)
Besos
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