ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Friday, July 13, 2007

ElMonito va a Egipto (Capítulo 9)



¡SALVADOS POR UN RAYO!

Cuando ha pasado un buen rato y los indios se hallan en plena selva, buscando en vano, ElMonito y su tío se descuelgan de unas lianas y vuelven al suelo, donde son recibidos por millones de mosquitos. Un relámpago anuncia una nueva tempestad. La lluvia no tarda en caer, a cántaros, y espanta a los insectos. Pero no hay bien que por mal no venga.
-Tío, se puso a llover otra vez y justo andamos sin paraguas porque no se le ocurrió llevar paraguas a Egisto, porque parece que en Egisto hay pura arena porque Egisto es un desierto, pero tiene palmeras cuando sale un guásis.
-¿Un qué?
-Un guásis. Un guásis es donde hay agua y dos palmeras, pero no de las palmeras que se comen, en vez que palmeras de verdá, no de mentira. O sea, palmeras con esas hojas que pican, como cuchillos filudos.
-Shhh, no hables tan fuerte. Recuerda que Cao se encuentra en una de las chozas, esperando a los indios.
-¿Y qué pasó con la maleta suya que llevaba a Egisto, tío? Pero no la maleta del Dostor Cao de Nanllín, en vez que la maleta de usté, no la del Dostor Cao de Nanllín, porque la maleta del Dostor Cao de Nanllín tenía corazones de molgue, dijo usté.
-Me imagino que está en el aeropuerto de Río de Janeiro.
-¿Tenía chicles en la maleta?
-Creo que había un paquete.
-Quero comer chicle.
-Shhh, no subas la voz.
-Tío, los estamos mojando mucho y los alimanes se fueron otra vez a los árboles...
Una visión inesperada desvía la conversación de ElMonito y lo hace exclamar:
-¡Tío, mire!
-¿Qué?
-¡El indio chiquitito!
-De veras. Lo dejaron en el caserío.
-¡Vamos a salvarlo ahora!
-Podría ser. Se me está ocurriendo una idea.
-¿Cuál idea, tío?
-Llevémoslo con nosotros por el río en una canoa de los indios. Es nuestra única posibilidad de escapar con vida.
La tormenta apaga la fogata y deja las chozas a oscuras. Adentro de una de ellas se escucha una voz:
-¡Plendan la luz!
-¡Es Cao! ¡Y está despierto!
-Me da susto, porque me cuede sacar el corazón, tío.
-Vamos. Háblale tú a Yawi e invítalo con nosotros. Pero tiene que ser rápido. Salgamos de la selva y vamos hacia el río.
Tío y sobrino corren hacia la orilla del Amazonas. En el camino están las chozas y el indiecito, que camina por el barro, desorientado.
-Ahora, ElMonito. ¡Háblale!
-Venga, indio chiquitito. Vamos con ni tío a Chile para que conozca Fantasilandia y tan bien para que conozca el Mol Plaza Despucio y para que los compren papas fritas Lays y tan bien para que los compren ramitas. Y descués vamos a ver "Piratas del Caribe 3" o tan bien cuede ser "El Hombre Araña 4", parece.
-Creo que no te escucha.
-Venga, vamos a la balsa para andar en balsa. ¡Si no da susto! ¿Ve que no da susto? Tío, dígale que no da susto.
El indiecito los mira con furia y corre a la choza donde se encuentra el doctor Cao. Entra dando chillidos.
-Nos está delatando, ElMonito. ¡A la canoa!
Ambos se suben a la canoa hecha de totora. El tío toma un remo, saca la nave del barro y comienza a internarse en el río, bajo la tormenta. ElMonito lo ayuda con el otro remo.
-¡Tío, allí viene corriendo el Dostor Cao de Nanllín! ¡Parece que los vio y se va subir a otro bote!
-Rema fuerte, no te des vuelta.
-Me da susto, tío, porque a lo mejor el Dostor Cao de Nanllín los va pillar y tan bien a lo mejor sale un caimán y los masca o tan bien cuede salir una ánguila y los enrosca y los da la elestricidá.
-¡Cállate, animal, que me desconcentras! ¡Rema rápido!
-Se me están acabando las fuerzas, tío, porque yo soy flaquito, ¿no ve que se me ven los huesitos de las rodillas? Además que en el río Amazonas hace calor, porque la lluvia es con calor, porque no es lluvia con frío como la lluvia de Santiago; entonces me da calor y se me quitan las fuerzas, porque con el calor se quitan las fuerzas, porque uno tiene menos fuerza...
-¡Rema, rema, que allá viene el chino miserable!
En efecto, el Doctor Cao parece conocer el curso de las corrientes del Amazonas, pues su embarcación navega más velozmente que la de nuestros personajes. El tío se vuelve, para comparar la distancia que media entre ellos y el bote de la muerte. Ve los ojos luminosos del maléfico oriental sobre las aguas turbulentas y, de cuando en cuando, la luz cegadora de los rayos. No están a más de quince metros cuando cae un rayo y parte en dos una ceiba gigantesca. El árbol se derrumba con todo su peso y va a dar al agua, quedando medio a medio de las dos canoas.
-¡Tío! ¿Vio el rayo? ¡Chuta! ¡Casi los intoxicó!
-Qué dices, animal.
-¡El árbol se está incendiando en el río! ¡Mire cómo escapan los pajaritos y las mariposas y los pelícanos!
-Esos son tucanes, no pelícanos.
-Ah, verdá.
ElMonito contempla estupefacto cómo los simios que se guarecían en las ramas de la ceiba se ven obligados a lanzarse al río, donde se genera un dramático episodio.
-¡Se los comen los cocodrilos! ¡Mire cómo se los pelean en el río y los mascan enteritos a los pobres monitos!
-No sólo los cocodrilos...
-¡Tan bien los caimanes, tío!
-Y las pirañas, que no se ven.
-¡Pégueles con el palo del remo, tío, para que se salven algunos monitos y vengan a la canoa de nosotros!
-Tonto, al contrario. Ojalá no se den cuenta de que navegamos nosotros en el río.
-Pero entonces van a morir...
-Aún no te convences de que estamos en la selva.
-Pero si los monitos no se han confesado tan bien se cueden ir al infierno... ¿o no?... Oiga, tío, ¿existe el cielo de los alimanes y el infierno de los alimanes? Yo creo que en el cielo de los alimanes Dios es como un lión con barba pero con cabeza de lión, no cabeza de hombre como Dios, pero igual es Dios; o sea que es otro Dios, pero tan bien es Dios; y tiene patas de lión pero a lo mejor tiene botas como el Viejito Pascuero, ¡porque cómo va ser un Lión Dios a pata pelada! ¿nocierto?
-Sigamos remando. Alejémonos pronto de este río en llamas.
-... Y yo creo que en el infierno de los alimanes hay harto fuego y cuando los alimanes malos llegan al infierno los recibe el diaulo con cabeza de diaulo y con cachos, pero yo creo que tiene como una banda presidencial y los va pasando a una jaula a los alimanes malos y descués los tira al fuego, igual que en Indiana Yóns en el templo de la perdición, ¿se acuerda?
-¡Nos estamos alejando de Cao! Algo bueno ha provocado este incendio!
Verdá! ¡El Dostor Cao de Nanllín no cuede traspasar el árbol con fuego!
-Sigamos remando, rápido.
-Le voy a sacar pica, tío.
-No seas tonto.
Dostor Cao de Nanllín! ¡No me cudo sacar el corazón y no pienso que me saque el corazón, porque ni tío siempre me va salvar si usté viene a sacarme el corazón!, ¿no vio?
Desde el otro lado de las llamas surge una voz que lo llena de espanto:
-¡El Doctol Cao de Nanjing se vengalá y semblalá el telol en toda la selva!... ¡Venganza selá telible!... ¡Auch, un yacalé!... ¡Mandal un ejélcito de latas que devolal todo lo que encontlal a su paso! ¡Títele selá el plimelo en cael!... ¡Cocodlilos, ilse de aquí! ¡Auch! ¡Cuidado!... ¡Es una olden!
ElMonito se asusta, pero su tío lo vuelve a la realidad:
-¡Ayúdame a remar, que nos vamos de nuevo hacia la orilla!
-¿El Dostor Cao de Nanllín los cuede pillar, tío?
-Si remamos más rápido, no.
-Entonces rememos rápido para que no los pille, porque si remamos más despacito los pilla y tan bien los cueden mascar los caimanes.
-Eso.
-Ya los estamos alejando y parece que el Dostor Cao no cudo seguirlos, porque se quedó enredado en el árbol y a lo mejor se lo comieron los cocodrilos, porque ahora no se escucha la voz del Dostor Cao de Nanllín, tío.
-Ojalá que haya muerto, pero lo dudo.
-Me cansé de remar, tío, porque soy más chiquitito que usté, ¿no ve que tengo siete años no más?
-¿Y qué? ¡Rema con ganas, gaznápiro, si quieres salvarte!
-¡Uf!, no me dan las fuerzas porque se me acalambró el brazo y me da como una cosa en el músculo del brazo. Yo creo que a lo mejor se me echó a perder el brazo y me lo van a tener que enyesar. Mire, tío, ¡me está tiritando el brazo!
-Descansa un poco. Yo sigo. ¡Pero no hables más!
-Bueno, no voy a hablar. Chuta que está oscuro el río...
-Sí.
-... Se siente la pura lluvia y el agua del río que va al lado del bote... ¡y parece que se sienten las colas de los cocodrilos, tío!... Ojalá que sean de mentira...
-Calla.
-Estoy todo mojado y tengo sed. ¿Cuedo tomar agua del río?
-No, que te puedes enfermar.
-Pero tengo ganas de tomar agua.
-Abre la boca y atrapa la lluvia.
-Ya... hummm... pero me entran unas puras gotitas no más, y yo quero tomar harta agua, claro que si venden Fanta me gustaría más tomar una Fanta, o tan bien una Limón Soda o mejor quero un Esprái, porque la bebida Esprái es más rica que la Limón Soda. ¿Hay botes que venden bebidas en el río Amazonas?
-Calla...
-... Tomé un poquito del río.
-¡Qué hiciste!
-Estaba no tan mala y sirvió para que me diera menos sed, porque ahora ya no tengo tantas ganas de tomar agua; o sea que se me quitó la sed, así que me dio hambre.
-¿Me ayudas a remar? Aún no podemos cantar victoria. Cao puede aparecer en cualquier momento.
-Ya, voy a remar un poquito.
-Muy bien.
-Ahora me cansé de nuevo.
-No remaste nada.
-Tengo hambre. Tío, ¿usté ha comido alguna vez un bisté de cocodrilo?
-Qué ideas, las que se te ocurren.
-Yo creo que la carne debe ser dura, porque está llena de puntitas como cachitos. Cuando yo era carnicero le cortaría las puntitas de la espalda con un cuchillo o mejor con un hacha y descués le sacaría el cuero y descués vendería la carne de cocodrilo, pero yo creo que nadien compraría carne de cocodrilo, porque tiene espinas muy grandes y son espinas filudas y tan bien es una carne asquerosa, porque es verde.
-¿Quieres un poco?
-¿Ta más loco?
-Allí va uno. Captúralo.
-¡Uaaaaaa! ¡Rememos! ¡Rápido, rápido! ¡Más fuerte!
-¡Ja, ja, ja! ¡Si es apenas un caimán bebé!
-¡Pero cuando miró se le vieron los dientes! ¡Y tenía mansos dientes, tío! ¡Eran más grandes que así de este porte!
La lluvia se detiene bruscamente y parece que le abriera de inmediato la puerta al calor. Las nubes vuelan lejos y dejan ver las estrellas y la luna llena. Tío y sobrino, en medio del Amazonas, por fin pueden darse un momento de descanso, tras comprobar que nadie los sigue. Toda la selva les pertenece en ese momento, con su quietud, sus misterios, su silencio. ElMonito se duerme en brazos de su tío y éste también echa su cabezadita, tan pequeña que cuando abre los ojos ya amanece.
-¿Eh?, parece que me dormí un minutito, se dice, mientras mira a su alrededor: todo está en calma y los pájaros ya se echan a volar y los mosquitos zumban a su alrededor.
Pero un detalle insignificante lo comienza a inquietar.
-Algo no está funcionando bien -murmura.
Durante varios minutos no logra captar nada, hasta que de pronto empieza a surgir a lo lejos un ruido parejo, leve, persistente, a la vez que...
-Nos movemos más rápido -detecta.
El ruido crece de a poco; la corriente aumenta. Es imposible desviar la canoa hacia la orilla. Los remos no obedecen.
El tío se aterroriza y le grita a su sobrino:
-¡Despierta, ElMonito! ¡Vamos directo a una catarata!

2 Comments:

  • At 10:17 PM , Blogger Cristian said...

    Aparentemente el indiecito era bastante más malo de lo que pensábamos.

    ¿Llegan a Egipto o no?

    Saludos.

     
  • At 8:09 PM , Blogger Fortunata said...

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