ElMonito

Me yyamo ElmOnito y tengo 7 años y ¡sienpre boi en primero, nunca paso! Ni tio el señor Lamordes sienpre me reta por qe puro cree qe qero comer chocolate trencito en vez qe llo lo qe puro qero es no aburrirme y jugar. Ogalá jugar a la pelota o tan bien jugar plaistechon o tan bien pegar láminas de álbun. Ni tio es periodista y me ase dormir en el close de su ofisina. Ni tio dise que me qere bastante. LLo tan bien lo qero a él pero es muy retón. Grasia.

Tuesday, June 19, 2007

ElMonito va a Egipto (Capítulo 5)

BAJO EL MANTO DE LA JUNGLA

Si quisiera aplicarse para este caso la rara constante, diríamos que ElMonito y su tío efectivamente tuvieron suerte de principiantes en su primera noche en la selva: no les llovió, no los picó ningún bicho ni los asustó ningún animal grandote y ambos -sí, ambos, los dos- durmieron plácidamente a los pies de un gomero, no esos gomeros que conocían en Chile, sino un árbol verde, de hojas espléndidas y alto como un eucaliptus.
Pero como todos sabrán, a la noche sucede el día y al despuntar el alba no sólo despiertan los seres humanos (unos pocos, por lo menos), sino también los animales... ­¡y vaya qué animales!
Ahora, por ejemplo, tenemos una curiosa escena a los pies del gomero, en medio de la jungla. Una decena de monos de cola larga han bajado de otros árboles y rodean a nuestros amigos. Observan con especial detenimiento al títere. Huelga decir que como buenos flojonazos, tío y sobrino roncan como contratados.
-¡Brrrr!, zzz, ¡brrrr! -dice el tío.
-¡Jrr!, zzz, ¡Jrr! -replica su sobrino.
-¡Hic hic mic mic! -dicen los monitos.
Sigamos el hilo de la trama.
-¡Brrrr!... ¿Eh? ¡Hummm! ¡Ahhh! ¡Qué noche!
-¡Jrr!, zzz, ¡jrr!
-¡Hic hic mic mic!
-¡Vaya, vaya! ¡Tenemos visitas!
-¡Jrr!, zzz, ¡jrr!
-¡Despierta, gusanómeno de trapo! ¡Te vienen a ver!
-¿Ah? ¡Jrr! Me está quitando la bandera de Chile...
-Qué bandera ni qué género ni que nada. ¡Despierta, badulaque!
-¿Ah? ¿Qué? No me la quite...
-Estás en la selva. Ya es de día.
-¿Ah?... la bandera... ¡Bah! ¡Me había quedado dormido y estaba soñando un sueño! ¿Chile no salió campión del Mundial, querido tío señor Lamordes? ¿Dónde estamos?
-¡Mundial! ¡Ja! Estamos en la selva, ¿no recuerdas? Mira a tu lado.
-¡Unos monitos! ¡Qué lindos! Venga monito, venga monito...
-Parece que te confundieron con algún pariente.
-¡Ji, ji! Los monitos creen que yo soy un monito de la selva, tío, en vez que yo soy un ElMonito de la ciudad, ¡ji, ji, ji! ¡Qué divertido!
-Creo que les caíste bien.
-¡Me queren subir a los árboles, tío!
-Bueno, sube con ellos.
-¡Está más loco! ¿No ve que yo no tengo cola?
-¿Y eso qué tiene que ver?
-¡Mire, fíjese! ¡Con la cola se toman de las ramas y se cambian de las ramas!, ¿no ve? ¡Y además que con las patas se afirman tan bien de las ramas, porque las patas son manos, porque tienen dedos como manos, ¿no ve que tienen un dedo al ladito, mientras que nosotros no tenemos un dedo al ladito, porque tenemos puros dedos para adelante?
-¡Oye, qué observador eres!
-Sí, y además que yo no soy un monito. Yo soy ElMonito y a propósito que yo hablo, mientras que los monitos no hablan, porque son monitos no más, mientras tanto que yo soy ElMonito.
-De hablar, claro que hablas. Pero de allí a que hables bien...
-Mire como saltan, tío. ¡Parecen trapecistas!
-Son magníficos. ¡Auch! ¿Qué fue eso?
-¡Ja, ja, ja! ¡Le tiraron un racimo de plátanos en la cabeza!
-Son pícaros estos monos. Pero bueno, algo resultó de todo esto. ¡Tenemos desayuno!
-Pero los plátanos no son desanuyo, tío. El desanuyo es tomar la papa o tomar Milo con leche y comer un pan con mantequilla con mermelada de damasco, o mejor con mermelada de mora. A mí me gusta más la mermelada de mora que la mermelada de damasco, tío. Pero el manjar tan bien me gusta, pero el manjar no es mermelada. Tío, ¿el manjar es mermelada o no es mermelada?
-Olvídate del desayuno de ciudad. Para que sepas, el desayuno es cualquier cosa que se coma en ayunas.
-¿Y qué cosa es enallunas, tío?
-En ayunas es no haber comido nada antes de haber comido algo. ¡Bah, estoy hablando como tú!
-Los pobres siempre tienen enallunas, pero cuando les dan un pancito ya no tienen enallunas, pero les dura poquito el pan y descués tienen de nuevo enallunas.
-Mmm... chomp, chomp, chomp... sabroso.
-Déme un plátano.
-Come. Aquí tienes.
-Gracia. Chomp, chomp, qué rico, pero me dio sed. Voy a tomar agua.
-¡Cuidado con las pirañas!
-No se creopupe, tío, porque con este palo les pego y yo creo que las cuedo matar a todas las pirañas.
-Mmm... y ahora, a pensar qué hacer para salir de esto... Vaya, qué silencio más extraño. No hay ningún mono en los árboles. Parece que se hubieran ido todos.
Ausilio, ausilio! ¡Sálveme, tío!
-¡ElMonito! ¡Dónde estás!
-¡Ausilio, ausilio, me llevan!
-¡Dónde estás!
-¡Me llevan los calíbanes!
Al escuchar el llamado de auxilio, el tío pareciera que se vuelve a poner cobarde, pues se esconde entre unas hojas gigantes. Atónito, contempla cómo unos indios pasan por el sendero, llevándose a ElMonito, quien continúa con sus gritos.
Ausilio, ausilio! ¡Sálveme, tío! ¡Me van a comer los calíbanes!
Los indios portan flechas y cerbatanas. El tío prefiere seguirlos a prudente distancia que ofrecerles combate frontal. Aún no sabe si son pacíficos o guerreros. Lo único que sabe es que son muchos y que van armados. Para colmo, el calor es agobiante y la lluvia y el viento de pronto se dejan caer con furia. Los indios se pierden bajo el manto de la jungla, mientras los delgados y altísimos troncos de los árboles se mueven como serpientes y de pronto las copas, al desplazarse con el viento, dejan ver el cielo negro y rayos que nacen pequeños y brillantes para irse agrandando y ¡crash!, fulminar aquí y allá pedazos completos de selva, como dados que caen al azar en el paño verde de una mesa.
¡Indios, lluvia, viento, rayos y truenos! Ahora sí que el tío y ElMonito están en la selva. Perdidos, separados, y uno de ellos convertido en rehén. De un viaje les vino la mala.
-¡Tío, emprésteme un paraguas, que me estoy mojando el puerco!, grita a lo lejos ElMonito, y su voz se confunde con el silbido del viento y el murmullo del agua que comienza a correr por la hojarasca, hasta llegar a los tobillos, y seguir subiendo.
-Será mejor que soporte el aguacero desde un árbol -refunfuña el tío, mientras comienza a subir a duras penas por lianas resbalosas. Pero él no ha sido el único en tener la idea. A salvo de las aguas, sentado en la horqueta de un caucho, mira con pavor cómo al mismo tronco van trepando tarántulas, escorpiones, ofidios de diversos colores y tamaños, roedores, lagartos, hormigas por millares. Pájaros multicolores, habituados al fenómeno climático, se lanzan a devorar a los insectos pequeños, pero algunos son cazados por serpientes que se mueven como el relámpago. Los monos, en lo más alto de las ramas, parecen trapecistas de circo.
-Que pase luego, que pase luego -tirita de miedo el tío, y las hormigas buscan en sus ropas un lugar donde esconderse y los lagartos no le temen, y más de uno le echa su mascada, para probar la carne humana.
-¡Auch!, ¡déjame, déjame! -patalea el tío, a punto del desmayo, y decide subir más alto, hasta donde algunos animales ya no llegan. Cuando lo ha logrado nota algo extraño que no sabe cómo definir. Después de pensar un buen momento, se da cuenta de que la selva de nuevo está en calma y de que han retornado el canto de las aves y los chillidos de los monos. Mira hacia arriba y ve un sol esplendoroso. Mira hacia abajo y ve una nube que viene subiendo: el agua que cubría el piso de la selva ya se ha evaporado y otra vez todo es calor, humedad, vida latente.
-¡Oh! ¿saldré alguna vez de aquí? ¿alguien me estará buscando? -suspira el tío. Y baja hasta tocar el sendero barroso, por el cual inicia el camino que lo lleve hasta donde se encuentra su querido títere.

(Continuará)

1 Comments:

  • At 8:48 PM , Blogger Cristian said...

    ¡Cómo se sigue complicando esto!

    Que venga luego el próximo capítulo. :-)

     

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